Argelia, años 30. Meursault, un modesto empleado que vive y trabaja en Argel, recibe la noticia de la muerte de su madre. Sin estar particularmente angustiado, va a velar el cuerpo y acompañarla al cementerio. A su regreso, después del funeral, encuentra a Marie, una mecanógrafa amiga suya, y comienza una relación con ella. Un vecino suyo, Raymond, un pícaro, le ofrece su amistad y le pide ayuda para vengarse de una chica árabe.
Debo confesaros algo: siempre me resulta desagradable leer un clasicazo de la literatura (como es este), no maravillarme con su lectura y verme obligado (por honestidad) a hacer una crítica poco positiva y contraria a la tendencia general. Hablamos de una novela que, por darle un poco de contexto, a 30/12/2025 cuenta con casi 1,4 millones de valoraciones en GoodReads y una nota media que supera el 4 sobre 5. Casi nada, ¿verdad? En realidad, lo peor que puedo decir de El extranjero es que no tengo mucho que decir sobre él, así que va a salir una reseña poco extensa y en la que haré lo que pueda.
Antes de entrar puramente en materia, quisiera dejar constancia del icónico primer párrafo en su versión original/francesa, así como en un par de ediciones españolas. Creo que los textos hablan por sí solos. [Disculpad que no me funcione el justificado de dichos textos].
- Aujourd’hui, maman est morte. Ou peut-être hier, je ne sais pas. J’ai reçu un télégramme de l’asile : « Mère décédée. Enterrement demain. Sentiments distingués. » Cela ne veut rien dire. C’était peut-être hier.
- Mamá se ha muerto hoy. O puede que ayer, no lo sé. He recibido un telegrama del asilo: «Madre fallecida. Entierro mañana. Sentido pésame». No quiere decir nada. A lo mejor fue ayer.
- Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias.» Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer.
Más allá del párrafo inicial, lo primero que me ha sorprendido de El extranjero es su prosa, casi de telegrama, que a mí no me convence. Pese a que está bien escrito, me da la impresión de estar ante el redactado de un niño de diez u once años que, lógicamente, aún no se maneja bien con las adversativas y ese tipo de elementos. También es cierto que parece que Camus se fue soltando con el paso de los capítulos y los últimos ya tienen una prosa más convencional. Es probable que ese estilo, a base de frases y oraciones de pocas palabras, tenga que ver con esa desidia y esa falta de formalismos que derrocha el propio Meursault, el protagonista de la novela, sobre todo teniendo en cuenta que el narrador es el propio Meursault. Pero, en ese caso, ¿por qué ese mencionado estilo se va perdiendo a lo largo de la novela? No tengo la respuesta, pero quizá se podría entender como una evolución del personaje.
Respecto a Meursault, no sé muy bien qué decir. Me ha resultado un personaje anodino y ridículo; esto es, sin gracia, sin carisma, sin profundidad. No me ha proporcionado prácticamente nada que llevarme a la boca como lector. Puedo entender que alguien pueda cabalgar a lomos de la desidia o incluso de la anhedonia (aunque Meursault parece que puede llegar a sentir placer), así como que tenga una personalidad anómica y nihilista, pero no entiendo a Meursault. Es un personaje con una personalidad absurda, y lo digo también por hacer un guiño a la llamada "filosofía del absurdo" que cosechó Camus. Realmente, quiero entender que el personaje está así diseñado y desarrollado (y ojo, de manera un tanto alegórica) por ir de la mano de los postulados filosóficos del propio Camus. Aun así, al no haber leído ninguno de sus ensayos, pongo esto más bien en cuarentena. Supongo que con solo leer El mito de Sísifo, publicado ese mismo año 1942, uno podría dilucidar bastante bien esta cuestión. Pero volviendo a Meursault, y por poner un ejemplo, no me encaja que un hombre con esa absurda personalidad (al menos, por lo que trasciende en la novela) sea capaz de conseguir un trabajo y mantenerlo. Quizá deberíamos entender que Meursault está vacilando al lector con su narración (solo tenemos su visión de las cosas), pero soy consciente de que esto es mucho suponer.
En contraposición, Pascual Duarte (protagonista y narrador de LFDPD) hace una buena radiografía de sí mismo y entendemos que sus actos son, en buena medida, consecuencia de las penosas condiciones materiales a las que se ha visto expuesto desde su nacimiento (se da una suerte de determinismo). Pero Meursault apenas nos habla de su pasado, así que no sabemos cómo ha llegado hasta ese punto de su vida que nos narra en la novela, y la verdad es que uno se siente un tanto huérfano de conocimiento. Con más desarrollo, como sí lo hay en LFDPD, la novela habría tenido otro aire. Dicho sea de paso, si uno está entre leer una u otra novela, yo le invitaría sin duda a ir a por la de Cela (además, a mi juicio, tiene bastante mejor prosa).
En cuanto a la trama de El extranjero, me ha parecido pobre, insulsa y desarrollada un poco a trompicones. No ha conectado conmigo. Desde mi humilde punto de vista (que, visto lo visto, debe ser equivocado), es una novela fallida. Lo digo porque tú puedes escribir una novela de corte alegórico o semialegórico para ilustrar y defender ciertos postulados filosóficos, pero debe tener cierta coherencia interna y una vinculación sólida con esos postulados y con el mundo en general (dicho de otra manera, debe evitar disonancias). Yo, aquí, no lo veo. Por ejemplo, La metamorfosis de Kafka sí me parece una novela que, con un corte igualmente alegórico y defendiendo unos postulados yo creo que similares, sale bien parada (aunque con algunos peros que ya comenté en su reseña). Con esto no quiero decir que los postulados de Camus sean equivocados, sino que la novela no me parece que esté lo suficientemente bien desarrollada como para ilustrarlos y ensalzarlos. De todos modos, tampoco hace falta una novela para defender la idea de que la existencia es absurda. Agradezco el intento, señor Camus, pero de eso ya me di cuenta en mi niñez.
Un poco al hilo del párrafo anterior, me ha hecho gracia leer ciertas cosas que se dicen en Wikipedia, al menos a 30/12/2025. Por ejemplo: "La obra de Camus advierte sobre el hombre que está siendo creado". ¿Alguien entiende qué quiere decir esto? A continuación se dice: "Es una denuncia frente a una sociedad que olvida al individuo". Sí, claro, eso díselo a Hacienda. El párrafo se cierra de la siguiente manera: "Fue premonitorio respecto al ciudadano occidental que se encontrará la sociedad tras la Segunda Guerra Mundial". ¿Pero no habíamos quedado en que la sociedad olvida al individuo/ciudadano? En cualquier caso, no explica en qué ha sido o fue premonitorio. En el siguiente párrafo se asevera que "Camus escribió una obra provocativa". Pues no veo yo la provocación, la verdad, aunque quizá habría que viajar al año 1942 para dar con ella. En otro párrafo se afirma que "el protagonista personifica la carencia de valores del hombre". Hombre, pues depende de qué hombre (valga la redundancia). De todos modos, los valores son entes bastante subjetivos y varían e incluso mutan con el paso de los kilómetros y de los años.
En definitiva, El extranjero es un libro del que apenas puedo rescatar algo positivo. Y sí, sé que habrá gente que piense que soy gilipollas (con perdón) y un inculto por decir esto, pero creé este blog para ser honesto, no para hacer amigos. Como nota, aun a sabiendas de que es un tanto ridículo reducir una novela a una nota, le otorgaría un 4 sobre 10. En fin, supongo que Nabokov tampoco le hubiera dado más. (Dicho sea de paso, leí Lolita hace unos cuantos años, pero no la reseñé; eso sí, la puntué con un 6 sobre 10 en Quelibroleo.com).
¡Gracias por leerme! ¡Hasta la próxima!
.