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viernes, 20 de junio de 2025

'Franny y Zooey' - J.D. Salinger


En esta ocasión voy a hablar(os) de Franny y Zooey [en adelante, FYZ], un libro publicado en 1961 bajo la firma del famoso escritor estadounidense J.D. Salinger (1919-2010), autor del ínclito El guardián entre el centeno [en adelante, EGEEC]. Me parecía medianamente interesante traer algo alternativo del señor Salinger; esto es, algo que no fuera EGEEC.



Franny se enfrenta al problema de los farsantes y la falsedad. El hecho mismo de que sea actriz profesional la obliga a plantearse la distinción entre autenticidad y falsedad y a vérselas con la vanidad y el egoísmo casi a diario, e incluso su intento de renuncia a su profesión está abocado al fracaso si pretende mantenerse fiel a sí misma.
 

FYZ es un libro con una estructura peculiar, pues consta de dos partes (o relatos, ¿o actos?), ambientadas ambas en 1955. En realidad, podríamos decir que son dos relatos independientes porque así fue como se publicaron originalmente en la revista The New Yorker. Fue más tarde cuando se juntaron para conformar el libro, siguiendo un poco los pasos de EGEEC. Ambos relatos están relacionados entre sí (Franny y Zooey son hermanos), por lo que el libro tiene ciertas hechuras de novela, pero sin tener esa narrativa tan lineal y típicamente novelesca de EGEEC. A mi modo de ver, FYZ es una suerte de obra de teatro en prosa que consta de dos actos. No he visto que nadie haga esta lectura, pese a que he leído decenas de reseñas, pero yo he tenido esa impresión. Es un libro que se desarrolla en unos escenarios muy concretos y con unos personajes que tienen unos ademanes un tanto teatrales (se expresan de manera hiperbólica, etc.).

El primero de los dos relatos o actos, titulado Franny, se abre con Lane, el novio universitario de la propia Franny, leyendo una carta de esta en una estación de tren. Esa sería la primera escena de ese primer acto. Luego, una vez se ha dado el reencuentro de estos dos personajes, tenemos una segunda escena que se constata con un cambio de escenario o localización: dejamos atrás la estación de tren y nos adentramos en un restaurante. Esta segunda escena del primer acto abunda en la personalidad y momento vital de Franny, después de que la transcripción de su carta de la primera escena nos sirviera como introducción a su perfil psicológico. Este recorrido por las interioridades de Franny viene de la mano de una conversación en la que se habla de muchas cosas: vida universitaria, angustia vital, hipocresía social, miedo al futuro e incluso disquisiciones teológicas, etc. Son temas que, dicho sea de paso, no se alejan mucho de los de EGEEC. Lo cierto es que Franny es un acto o relato que, a mi modo de ver, entra bastante dentro del concepto de literatura new adult. Por cierto, ojo al desenlace del mismo, que a mí me parece que va muy de la mano de esa alma teatral que percibo que tiene el libro. Tampoco está de más señalar que Franny, curiosamente, es actriz de teatro (Zooey también es actor, y su padre lo fue de vodevil). Quiero acabar este párrafo añadiendo que, en cierta manera, tuve la impresión de que Franny era una versión femenina y algo más madura —tiene algunos años más— del propio Holden Caulfield, protagonista de EGEEC.

El segundo de los dos relatos o actos, titulado Zooey, nos traslada a la casa de los Glass, la familia de los hermanos Franny y Zooey. Cambio de escenario y también de cronología, puesto que los hechos transcurren un par de días después de los narrados en la primera parte. En esta ocasión, tenemos una escena que se da en el cuarto de baño de los Glass y que protagonizan Zooey y su madre, la señora Glass, que es un poco pesada. Es una escena que se alarga muchísimo y que, a mi entender, no aporta gran cosa. Somos testigos del resquemor que siente Zooey para con su madre y conocemos un poco mejor a la familia Glass, pero no tiene mucho más. Eso sí, en esta escena, también hay lugar para disquisiciones espirituales y religiosas. Por otra parte, la forma de hablar de Zooey me ha resultado teatral, pretenciosa y artificial. Luego, nuevo cambio de escenario, aunque sin salir de la casa de los Glass, pues la acción se traslada a la sala de estar. Salinger nos introduce en ella con una descripción pormenorizada: por ejemplo, nos dice cuántos watios tienen las bombillas del acuario. Desde mi punto de vista, esto es poco literario y está de más. No sé, es como decir: "Tablas de madera de pino de veinte centímetros de largo y cinco de ancho conformaban el parqué que vestía el suelo del salón". Además, me llamó la atención lo siguiente: "La habitación no era de un tamaño impresionante, ni siquiera según el promedio en las casas de apartamentos de Manhattan". Sin embargo, el mobiliario que se describe parece más propio de una sala de estar bastante grande. Hay un sofá, dos canapés, un escritorio, varias estanterías, un acuario, dos jaulas, una televisión, una mesita, un gramófono, un "asiento de la ventana", una radio, un revistero... También se habla de una mesa y una mesa de escribir de la madre, pero entiendo que son formas alternativas de referirse al escritorio. En cualquier caso, no está mal. En dicha sala tenemos una conversación entre los hermanos Zooey y Franny, siendo bastante larga y desarrollándose un poco a trompicones. Cómo no, hay mucha carga religiosa en ella. Por momentos, uno piensa que hubiera sido más lógico que Salinger hubiera escrito un ensayo. Prácticamente, la novela acaba con esta conversación, aunque luego tenemos un encontronazo entre Zooey y su madre, la transcripción de unas citas y una llamada un tanto extraña.

Sobre la vertiente estética, estilística y formal de FYZ, ¿qué se puede decir? Pues es justo decir que es un libro que cuenta con una buena prosa (aunque no me ha maravillado, cosa que sí consiguió la prosa de La familia de Pascual Duarte, por ejemplo). Eso sí, a mi juicio, abusa sobremanera de escribir palabras en cursiva. Quizá delata mi incapacidad, pero no he sabido encontrar el matiz que daba la cursiva a la mayoría de esas palabras. En cualquier caso, me parece que el problema de Franny es de fondo: no hay trama, no hay fábula, no hay historia. Esto se dice de EGEEC, aunque yo no estoy de acuerdo, pero es que aquí... Además, considero que FYZ carece de sentido narrativo y de tensión dramática. Excepto por el golpe teatral del final del primer relato, que se queda en agua de borrajas, no hay nada. Leer este libro es nadar por un mar anodino y tedioso, un mar carente de estímulos y hasta de oleaje. En cuanto a los contenidos lógicos, a las ideas contenidas en FYZ, debo decir que no he encontrado nada que llevarme a la boca. Quizá esto también delate cierta incapacidad o miopía por mi parte, qué sé yo, pero estoy siendo honesto. También puede que tenga que ver con que yo no sea una persona religiosa, pues es posible que las personas religiosas tiendan a encontrar grandes ideas o planteamientos entre los infinitos comentarios religiosos y teológicos que contiene FYZ. No lo creo, pero es una posibilidad.

Quisiera comentar también algunos detalles del libro. Por ejemplo, en un momento dado se habla de la capacidad comunicativa de los ojos de la señora Glass, refiriéndose a ello como "atributo celta". Es probable que escribiera "celta" como podría haber escrito "irlandés" (el origen de ella), pero me sorprendió esa detalle. ¿Acaso los ojos celtas son más comunicativos? Pues no sé, pero los españoles también descendemos en buena medida de los celtas y, de hecho, parece ser que somos muy cercanos a los irlandeses en cuanto a genética. Relacionado con esto, es interesante que el señor Glass sea judío y la señora Glass irlandesa, puesto que concuerda en buena medida con los progenitores del propio Salinger: padre judío y madre de origen escocés-irlandés. Incluso, según aparece en Wikipedia y basándose en otras obras de Salinger, uno de los hermanos Glass —Buddy— sería el alter ego de Salinger. Por tanto, cabe entender que la familia Glass tiene bastante que ver con la familia Salinger.

Otro detalle que me ha llamado la atención se da cuando Franny habla de un gato: "Anoche le encontré catorce pulgas, sólo [sic] en un lado". Hombre, esto no tiene sentido porque las pulgas saltan, no se quedan aferradas al pelo de un animal esperando que el dueño de este dé con ellas. Otra cosa sería si fueran garrapatas, claro. Se podría entender que Salinger nos está diciendo que Franny se inventa cosas, pero se supone que entonces Zooey habría salido al paso. Además, me pregunto qué sentido tiene que hable solo de las de un lado. ¿Solo miró ese costado? ¿Por qué? ¿Se cansó? Con esa construcción sintáctica (esa coma es clave), se entiende que sí. Si no hubiera una coma se podría entender que le contó catorce pulgas en un costado pero que encontró alguna más el resto del cuerpo (otra cosa es que las siguiera contando). Por curiosidad, he mirado la versión original y, en efecto, habla de pulgas ("fleas") y hasta hay un punto en lugar de una coma: "I found forteen fleas on him last night. Just on one side". Bueno, lo dicho: poco sentido. Por no hablar de que Franny no dice nada de que a ella le hayan picado, ni se menciona que se rasque ni nada. No sé, si tantas pulgas tenía el pobre gato, me parece raro que Franny no esté hecha trizas, con decenas y decenas de picaduras (cada pulga suele picar varias veces). En fin, pensaréis que es una tontería que me haya detenido (tanto) en esto, pero supongo que analizo un poco las cosas a mi manera y aportar algo al lector. Por supuesto, no he leído que nadie lo mencionara.

Con todo, e imagino que desde una notable subjetividad (pero también honestidad), no soy capaz de aprobar este libro. Le otorgaría un 4 sobre 10, siendo generoso. Que yo sé que esto de poner nota a una obra literaria es muy subjetivo y un tanto ridículo, pero es una manera de (super)sintetizar lo que me ha parecido el libro y un guiño a aquellos que, como yo, tienen querencia datística [palabra inventada].

Gracias por la atención y hasta la próxima.

domingo, 20 de marzo de 2022

'El guardián entre el centeno' - J.D. Salinger

[Disculpad que no traiga reseñas con mucha regularidad, pero estoy bastante ocupado con otras cosas. Por esta razón, tampoco va a ser una reseña tan completa como me gustaría]

En esta entrada voy a hablar(os) de una de las novelas de culto por excelencia: El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. He leído que se publicó originalmente entre 1945 y 1946, por entregas, aunque en otros sitios se habla de que en esa época publicó algunos cuentos o relatos que contenían elementos de lo que luego sería la novela. Lo que está claro es que se publicó como libro en sí mismo en 1951 bajo el título The Catcher in the Rye. Debo decir que yo he leído esta novela en varias ocasiones. La primera vez, alrededor del 2005, lo abandoné bastante pronto puesto que no me sentía cómodo leyéndola, por decirlo de alguna manera. Supongo que es normal porque entonces tendría 11 o 12 años, 13 como mucho (en aquella época no solía leer), y creo que es lo suyo tener al menos 14-16 años para leer esta novela. La última vez que la he leído, con intención de escribir esta reseña, ha sido en estas últimas semanas.

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1945, la obra maestra de Salinger se convirtió inmediatamente en una obra de culto de toda una generación de lectores. La impresionante fuerza con que el adolescente protagonista se mira a sí mismo es de una brillantez sostenida como sólo muy pocos autores pueden lograr. Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, y a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

En esta novela, el adolescente Holden Caulfield, de dieciséis años, nos narra una parte pequeñísima de su vida. Tan pequeña que no se alarga más de 48 horas, yendo desde un sábado por la tarde hasta el siguiente lunes a mediodía. La trama arranca en Pencey, una escuela preparatoria de esas made in USA que queda cerca de Nueva York, si bien es precisamente en esta ciudad donde transcurre la mayor parte de la trama. Sin embargo, ya desde los hechos que transcurren en Pencey nos podemos hacer una idea bastante buena de Holden. Es un espíritu libre, un chaval un tanto inadaptado, que no cree mucho en los demás, y que además tiene facilidad para criticarlos y para censurarlos por sus conductas.  Tal vez se pueda decir que tiene más inteligencia y más sensibilidad que sus compañeros de Pencey. De algún modo, parece ver cosas que los otros no ven.

Lo cierto es que no pasa gran cosa a lo largo de la novela, cosa que ha hecho que mucha gente la critique por ello, diciendo que es aburrida, vacía y tal y cual. Pero es que, a diferencia de esos thrillers de usar y tirar, es un libro que requiere ir leyendo entre líneas (sucede mucho en las grandes novelas). Por otra parte, creo que a Salinger no le interesa que pase gran cosa porque él quiere hablarnos del mundo real. Si Holden fuera abducido por extraterrestres probablemente la cosa se pondría más interesante, pero nos apartaría de la crítica al mundo real (específicamente, el de la gente adulta). Porque la novela, en buena medida, me parece un retrato y una crítica a la sociedad adulta, colapsada de corrupción, perversión e hipocresía. Holden no es tonto y se da cuenta de que, con dicieséis años, está llegando a un mundo (el de los adultos) lleno de estos elementos. Es algo que creo que le aterra. Pese a coquetear con el mundo adulto (tabaco, alcohol, sexo), no parece que esté muy interesado en crecer. Es como si Holden, visto lo visto, creyera que en la adultez se halla su perdición. De hecho, me da la sensación de que durante la novela se da cuenta de que está condenado al fracaso. O sea, que él también está condenado a ser parte de ese mundo perverso de los adultos porque no hay forma de mantenerse ajeno a él. Esto impregna la novela de una especie de pesimismo existencial.

Una de las cosas que más llaman la atención es la diferente visión que tiene de los niños con respecto a los adolescente y adultos. Y de ahí vienen el título del libro (Holden lo explica). Para Holden, los niños son como seres de luz. Habla con cariño de ellos (por ejemplo, de sus hermanos pequeños, el difunto Allie y Phoebe). En cambio, no habla tan bien de los adolescentes ni de los adultos (incluyendo a sus padres o a su hermano mayor), a los que ve como seres corrompidos. Básicamente las únicas personas adultas que salen bien paradas son una madre y un par de monjas. Por otro lado, parece que Holden critica que los adolescentes se olvidan de esa inocencia infantil para juguetear con un mundo más perverso (el de los adultos), aunque ya digo que él mismo se siente un tanto atraído por ello. Pero claro, es probable que Holden se sienta sucio por eso mismo y la novela sea un poco una especie de confesión.

Yo no estoy de acuerdo con que sea una novela sobre un adolescente para lectores adolescentes, porque me parece que la novela va más allá de eso. Todo el mundo, independientemente de su edad, puede tener una época en la que sienta perdido y no alineado para con la sociedad. Imaginanse, por ejemplo, la de ancianos que se sentirán así (y más durante la pandemia). Seguramente, no digo que no, esto sea más probable a la edad de Holden, pero puede ocurrir a otras edades. Tal vez la idea de Salinger no fuera tanto hablar de la adolescencia, aunque la refleja muy bien, como en general de la sociedad y el hecho de no sentirse cómodo dentro de ella. Si escogió un protagonista adolescente tal vez fuera porque creyera que la gente se identificaría más con él o sería más indulgente con sus pensamientos y acciones. También puede ser que Salinger se sintiera especialmente perdido durante sus dieciséis años y por eso Holden, que huele a alter ego del propio Salinger, tenga esa edad.

Por otra parte, puedo ser crítico con algunos aspectos de la novela. Por ejemplo, al principio de la novela nos dice que nos va a contar "una cosa de locos" que le ocurrió. Esto puede interpretarse como un anzuelo un tanto efectista y puede llevar a que uno se pase la novela esperando algo que no se va a dar. Porque, como digo, a Holden, como a cualquiera, le pasan unas cuantas cosas a lo largo de esos tres días, pero diría que ninguna "cosa de locos" en sí misma. Por otra parte, también en los inicios de la novela, Holden acaba con la cara hecha un mapa. Sin embargo, vemos que las personas que se encuentra en las siguientes horas y al día siguiente no le preguntan por ello. Salinger podría decir que Holden obvía eso al contarnos la historia, pero a mí me parece una especie de error de continuidad.

En cuanto al estilo de la novela, Salinger imita un poco una narrativa de adolescente, pero no se puede decir que la novela esté mal escrita. Al contrario, pese a ser una prosa sencilla, sin mucho artificio, creo que es notable. Es evidente que Holden nos cuenta la historia repitiendo algunas frases, abusando de algunos conceptos, exagerando en diversas ocasiones, etcétera. En numerosas ocasiones, por ejemplo, asegura estar deprimido. Hay gente a la que este estilo le molesta mucho, pero uno tiene que entender que Holden es un adolescente y creo que Salinger consigue reflejar que es precisamente un adolescente quien nos habla.

En definitiva, me parece una gran novela. Me cuesta ponerle una nota porque es difícil compararla con otras. Pero bueno, creo que al menos se merece un 8 sobre 10, no pareciéndome descabellado un 9.