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domingo, 3 de abril de 2022

'La familia de Pascual Duarte' - Camilo José Cela

[Entrada corta, por motivos varios, pero menos es nada].

En esta entrada voy a hablaros de La familia de Pascual Duarte, novela de Camilo José Cela publicada originalmente en 1942 (tengo entendido que empezó a escribirla durante la Guerra Civil). Se considera que con esta obra se dio el pistoletazo de salida al tremendismo, corriente literaria que se cultivó en España en los años 40. El nombre de la corriente —que no gustaba al propio Cela— lo dice todo, pero a ver qué iba a escribir uno en aquellos años. 

SINOPSIS:
Pascual Duarte, campesino extremeño hijo de un alcohólico, nos cuenta su vida mientras espera su propia ejecución en la celda de los condenados a muerte. Víctima de una inexorable fatalidad, Pascual Duarte es un ser primitivo y elemental dominado por la violencia, única respuesta que conoce a la traición y al engaño. Pero esa siniestra apariencia no es más que la máscara que oculta su incapacidad para luchar con la maldad de los demás y la desvalida impotencia que alberga en el fondo de su alma.

Nos encontramos con una novela que, obviando las notas iniciales, arranca con un primer enunciado demoledor: "Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo". Podríamos decir que es toda una declaración de intenciones por parte de Pascual Duarte y del propio Cela, porque la novela es básicamente una sucesión de calamidades. Dicho de otro modo, es una novela dura. Hay momentos para pasajes más poéticos y más ensayistas, en los que parece que Cela se deja llevar, pero la verdad es que se centra básicamente en las calamidades que padece Pascual Duarte. Para mí, demasiadas. Me resulta un poco artificial. Además, creo que pierde la oportunidad de profundizar y desarrollar más algunos aspectos por eso de centrarse tanto en una desgracia y en otra, en una muerte y en otra. Que sea así podría ser entendible si nos ponemos en la piel de Pascual Duarte, pero es un aspecto de la novela que no me ha convencido. Una novela de mayor longitud también hubiera permitido hacer lo que comento, quizá aprovechando esa mayor extensión sobre todo para desarrollar más los personajes. 

En cualquier caso, esas calamidades y fatalidades nos hablan, de alguna manera, sobre lo determinada que está nuestra vida desde nuestro nacimiento. Es decir: hasta qué punto nuestra vida es fruto de su inicial coyuntura. Aunque pudiera ser que Cela solo intente que pensemos en ello, creo que nos quiere hacer entender que mucho. Porque Pascual Duarte llega al mundo con una mala coyuntura y, pese a los típicos altibajos de la andadura vital, es incapaz de hacer algo decente con su vida. Relacionado con esto, hay más preguntas que se pueden desprender de la novela. Por ejemplo: ¿hasta qué punto la violencia que se vive en la infancia convierte a ese niño en un adulto violento? O también: ¿las personas somos reflejos de nuestros padres?

Volviendo a lo de ponernos en la piel de Pascual Duarte, quisiera decir que no creo yo que él pueda ser capaz de escribir un relato tan pulido. Es decir: ¿dónde aprendió a escribir así?, ¿dónde aprendió a usar con precisión los signos de puntuación?, ¿dónde aprendió todas esas palabras que emplea? Lo dejo aquí, pero creo que es evidente que no resulta lógico que alguien como Pascual Duarte tenga tal prosa. Y es que la prosa que nos regala Cela es pulcra, brillante, magistral, soberbia. Nos encontramos con un autor que domina la narrativa, la construcción y conexión de frases y oraciones. Quizá precisamente la forma de la novela, lo bien que está escrita, sea lo mejor de la misma. Pero, como digo, va un poco en contra de Cela porque te hace ver que la narración es suya y no de Pascual Duarte.

Con todo, una buena novela que destaca por su dureza y por la calidad de su prosa, pero que considero que está un poco a medio desarrollar. Dicho de otro modo, a mí me parece una novela de 7 sobre 10.

domingo, 20 de marzo de 2022

'El guardián entre el centeno' - J.D. Salinger

[Disculpad que no traiga reseñas con mucha regularidad, pero estoy bastante ocupado con otras cosas. Por esta razón, tampoco va a ser una reseña tan completa como me gustaría]

En esta entrada voy a hablar(os) de una de las novelas de culto por excelencia: El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. He leído que se publicó originalmente entre 1945 y 1946, por entregas, aunque en otros sitios se habla de que en esa época publicó algunos cuentos o relatos que contenían elementos de lo que luego sería la novela. Lo que está claro es que se publicó como libro en sí mismo en 1951 bajo el título The Catcher in the Rye. Debo decir que yo he leído esta novela en varias ocasiones. La primera vez, alrededor del 2005, lo abandoné bastante pronto puesto que no me sentía cómodo leyéndola, por decirlo de alguna manera. Supongo que es normal porque entonces tendría 11 o 12 años, 13 como mucho (en aquella época no solía leer), y creo que es lo suyo tener al menos 14-16 años para leer esta novela. La última vez que la he leído, con intención de escribir esta reseña, ha sido en estas últimas semanas.

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1945, la obra maestra de Salinger se convirtió inmediatamente en una obra de culto de toda una generación de lectores. La impresionante fuerza con que el adolescente protagonista se mira a sí mismo es de una brillantez sostenida como sólo muy pocos autores pueden lograr. Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, y a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

En esta novela, el adolescente Holden Caulfield, de dieciséis años, nos narra una parte pequeñísima de su vida. Tan pequeña que no se alarga más de 48 horas, yendo desde un sábado por la tarde hasta el siguiente lunes a mediodía. La trama arranca en Pencey, una escuela preparatoria de esas made in USA que queda cerca de Nueva York, si bien es precisamente en esta ciudad donde transcurre la mayor parte de la trama. Sin embargo, ya desde los hechos que transcurren en Pencey nos podemos hacer una idea bastante buena de Holden. Es un espíritu libre, un chaval un tanto inadaptado, que no cree mucho en los demás, y que además tiene facilidad para criticarlos y para censurarlos por sus conductas.  Tal vez se pueda decir que tiene más inteligencia y más sensibilidad que sus compañeros de Pencey. De algún modo, parece ver cosas que los otros no ven.

Lo cierto es que no pasa gran cosa a lo largo de la novela, cosa que ha hecho que mucha gente la critique por ello, diciendo que es aburrida, vacía y tal y cual. Pero es que, a diferencia de esos thrillers de usar y tirar, es un libro que requiere ir leyendo entre líneas (sucede mucho en las grandes novelas). Por otra parte, creo que a Salinger no le interesa que pase gran cosa porque él quiere hablarnos del mundo real. Si Holden fuera abducido por extraterrestres probablemente la cosa se pondría más interesante, pero nos apartaría de la crítica al mundo real (específicamente, el de la gente adulta). Porque la novela, en buena medida, me parece un retrato y una crítica a la sociedad adulta, colapsada de corrupción, perversión e hipocresía. Holden no es tonto y se da cuenta de que, con dicieséis años, está llegando a un mundo (el de los adultos) lleno de estos elementos. Es algo que creo que le aterra. Pese a coquetear con el mundo adulto (tabaco, alcohol, sexo), no parece que esté muy interesado en crecer. Es como si Holden, visto lo visto, creyera que en la adultez se halla su perdición. De hecho, me da la sensación de que durante la novela se da cuenta de que está condenado al fracaso. O sea, que él también está condenado a ser parte de ese mundo perverso de los adultos porque no hay forma de mantenerse ajeno a él. Esto impregna la novela de una especie de pesimismo existencial.

Una de las cosas que más llaman la atención es la diferente visión que tiene de los niños con respecto a los adolescente y adultos. Y de ahí vienen el título del libro (Holden lo explica). Para Holden, los niños son como seres de luz. Habla con cariño de ellos (por ejemplo, de sus hermanos pequeños, el difunto Allie y Phoebe). En cambio, no habla tan bien de los adolescentes ni de los adultos (incluyendo a sus padres o a su hermano mayor), a los que ve como seres corrompidos. Básicamente las únicas personas adultas que salen bien paradas son una madre y un par de monjas. Por otro lado, parece que Holden critica que los adolescentes se olvidan de esa inocencia infantil para juguetear con un mundo más perverso (el de los adultos), aunque ya digo que él mismo se siente un tanto atraído por ello. Pero claro, es probable que Holden se sienta sucio por eso mismo y la novela sea un poco una especie de confesión.

Yo no estoy de acuerdo con que sea una novela sobre un adolescente para lectores adolescentes, porque me parece que la novela va más allá de eso. Todo el mundo, independientemente de su edad, puede tener una época en la que sienta perdido y no alineado para con la sociedad. Imaginanse, por ejemplo, la de ancianos que se sentirán así (y más durante la pandemia). Seguramente, no digo que no, esto sea más probable a la edad de Holden, pero puede ocurrir a otras edades. Tal vez la idea de Salinger no fuera tanto hablar de la adolescencia, aunque la refleja muy bien, como en general de la sociedad y el hecho de no sentirse cómodo dentro de ella. Si escogió un protagonista adolescente tal vez fuera porque creyera que la gente se identificaría más con él o sería más indulgente con sus pensamientos y acciones. También puede ser que Salinger se sintiera especialmente perdido durante sus dieciséis años y por eso Holden, que huele a alter ego del propio Salinger, tenga esa edad.

Por otra parte, puedo ser crítico con algunos aspectos de la novela. Por ejemplo, al principio de la novela nos dice que nos va a contar "una cosa de locos" que le ocurrió. Esto puede interpretarse como un anzuelo un tanto efectista y puede llevar a que uno se pase la novela esperando algo que no se va a dar. Porque, como digo, a Holden, como a cualquiera, le pasan unas cuantas cosas a lo largo de esos tres días, pero diría que ninguna "cosa de locos" en sí misma. Por otra parte, también en los inicios de la novela, Holden acaba con la cara hecha un mapa. Sin embargo, vemos que las personas que se encuentra en las siguientes horas y al día siguiente no le preguntan por ello. Salinger podría decir que Holden obvía eso al contarnos la historia, pero a mí me parece una especie de error de continuidad.

En cuanto al estilo de la novela, Salinger imita un poco una narrativa de adolescente, pero no se puede decir que la novela esté mal escrita. Al contrario, pese a ser una prosa sencilla, sin mucho artificio, creo que es notable. Es evidente que Holden nos cuenta la historia repitiendo algunas frases, abusando de algunos conceptos, exagerando en diversas ocasiones, etcétera. En numerosas ocasiones, por ejemplo, asegura estar deprimido. Hay gente a la que este estilo le molesta mucho, pero uno tiene que entender que Holden es un adolescente y creo que Salinger consigue reflejar que es precisamente un adolescente quien nos habla.

En definitiva, me parece una gran novela. Me cuesta ponerle una nota porque es difícil compararla con otras. Pero bueno, creo que al menos se merece un 8 sobre 10, no pareciéndome descabellado un 9.

sábado, 18 de diciembre de 2021

'La metamorfosis' - Franz Kafka

Hoy no os traigo ninguna broma, hoy os traigo La metamorfosis, la famosísima novela del escritor austrohúngaro/checoslovaco —o directamente checo— Franz Kafka (1883-1924). Esta novela corta se publicó originalmente en 1915 (he leído que fue escrita en 1912), en alemán, bajo el título Die Verwandlung. Según he leído (mis conocimientos de alemán son más que escasos), la traducción a este título original no sería tanto La metamorfosis, sino más bien La transformación (de hecho, a veces se ha editado con este título).

La novela comienza así (y sirve como breve sinopsis):
Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

El planteamiento es notablemente interesante: un hombre se despierta convertido en un monstruoso y gigantesco insecto. El hombre sabemos que se llama Gregor Samsa —a veces traducido tontamente a Gregorio—, es comerciante de telas y vive con sus padres y su hermana (lectores, atentos a ella). Sin embargo, Kafka no nos releva a qué especie pertenece el insecto ni tampoco nos lo describe demasiado (parece evidente que no quiere que nos centremos en eso), aunque la información que nos da hace pensar fácilmente en un escarabajo. En cualquier caso, sabiendo que es un insecto, podemos afirmar que tiene seis patas (lo digo porque hay dibujos por ahí donde se reflejan bichos de más patas). Otra de las cosas interesantes es que Kafka no se detiene nunca en las causas de esta transformación, como haciéndonos entender que eso tampoco es importante. Por el contrario, Kafka se centra por completo en las consecuencias.

Una por una, vamos viendo las reacciones de la gente ante tal transformación, empezando por la del propio Gregor. A mi modo de ver, las primeras reacciones de los distintos personajes no son demasiado realistas, pues creo que no muestran excesivo miedo ni repulsión. No sé, cualquiera que se encontrara con un bicho gigantesco en una habitación saldría corriendo hasta el otro extremo de la ciudad. La única reacción que me pareció más o menos realista fue la del gerente de la empresa en la que trabaja Gregor, que sale corriendo (básicamente como haríamos todos al ver un insecto gigantesco). Por contra, la menos realista me pareció la de la última criada, que ve al gigantesco bicho y como si nada. Lógicamente, este punto hizo que mi percepción de la novela no fuera tan elevada como podría. 

Más allá de las primeras reacciones, a lo largo de la novela vamos viendo un poco la evolución de los padres y, especialmente la de Grete, la hermana. Es bastante evidente que la novela gira en buena medida sobre este personaje. Es la hermana la que se encarga de Gregor y la que tiene el papel más importante en su devenir. Dicho de otra manera, creo que Kafka nos quiere hacer entender que la vida de Gregor ha pasado a depender de las decisiones de Grete. Esto es muy interesante y básico en la novela. Los padres, en cambio, casi parecen meras comparsas. Incluso la reveladora escena final (atención a ella), con la propia Grete como protagonista, nos hace pensar que, de alguna manera, la novela gira más alrededor de la hermana de Gregor que del propio Gregor. De algún modo, podríamos llegar a decir que la metamorfosis —incluso en varios planos— realmente importante de la novela es la de la propia Grete. Interesante, ¿no?

Otra cosa que me ha sorprendido de la novela, y no para bien, es que los familiares de Gregor en ningún momento tratan de comunicarse con él, al menos no como si fuera un humano o, dentro de ese cuerpo de insecto, pudiera haberlo. No sé, si un familiar tuyo se convierte en insecto, que menos que tratar de comunicarte con él. Por ejemplo, le dirías: "Oye, si entiendes lo que digo, muévete hacia la izquierda". Tal vez sea algo demasiado racional para esta novela, pero me resultó chocante, frustrante y no entendible.

En cuanto al conjunto general de la obra, que es notablemente interesante, eché en falta un poco más de profundidad. Creo que hubiese sido una mejor novela si hubiera resultado más extensa y completa, ya que pasa de puntillas por algunos aspectos que yo creo que habría que explorar más. Relacionado con esto, y pese a la narración en tercera persona, creo que la trama se cuenta demasiado desde Gregor. Ya que empleas un narrador omnisciente, aprovéchalo para hacernos ver las cosas desde el punto de vista del resto de los personajes. Digo yo, no sé.

En lo que se refiere a significados de la novela, podemos entenderla de muchas formas. Podría tratarse de una crítica a esa deshumanización del hombre —de ahí que deje de tener aspecto humano— en un sistema capitalista, pues solo es útil si trabaja/produce (esto lo vemos incluso dentro de su familia). Evidentemente, también podemos entender la novela como una crítica a la facilidad que tiene la sociedad para repudiar y odiar lo diferente o desconocido. Otra lectura: una persona no se puede fiar de nadie, ni siquiera de su propia familia. Por supuesto, también podemos entenderla como una crítica a la hipocresía de la sociedad, sobre todo de la burguesía. Y/O a su frivolidad y falta de comprensión. Pero vamos, todo ello está bastante relacionado entre sí. Por otra parte, tampoco es que sean ideas originales ni revolucionarias.

Comentaría otros aspectos de la trama y otras teorías que se pueden desprender de ella, sobre todo del desenlace, pero no quiero reventar demasiado la novela a aquellos que no la hayan leído. En cualquier caso, buscando por internet, es fácil encontrar interesantes y notables análisis sobre la novela y su desenlace que incluyen numerosas ideas y teorías, algunas de las cuales —además de las citadas anteriormente— podría suscribir.

En cuanto a la prosa que emplea Kafka, me sorprendió su sobriedad. Esperaba algo más barroco e intrincado. Es cierto que se puede entender como una obra muy alegórica, pero la prosa en sí tiene poca floritura, lo que ni es bueno ni es malo. En todo caso, va a gustos. 

En definitiva, una buena novela que no puedo catalogar como obra maestra debido a cierta falta de dos cosas: verosimilitud (evidentemente, no lo digo por esa metamorfosis, ya que compro el planteamiento) y profundidad. Creo haberlo argumentado bastante, en todo caso. Así pues, aun con la dificultad de valorar una obra centenaria y atípica (probablemente haya pasado algo por alto), le daría un 7 sobre 10.

viernes, 10 de diciembre de 2021

'Brooklyn follies' - Paul Auster


En esta entrada voy a hablaros de la novela (The) Brooklyn follies, del escritor estadounidense Paul Auster (n. 1947), que se publicó originalmente en 2005. Curiosamente, el título original es The Brooklyn follies (traducido, sería algo así como Las locuras de Brooklyn). No sé a qué se debe la eliminación del artículo en la traducción española, aunque parece fácil pensar que en la editorial española creyeron que el título era más comercial sin él (no quiero pensar que lo hicieron por ahorrarse la tinta necesaria para la impresión de esas tres dichosas letras).

SINOPSIS:
Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de tres décadas de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde pasó su infancia. Hasta que enfermó era un vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro del desvarío humano. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre. Comienza a frecuentar el bar del barrio y está casi enamorado de la camarera. Y va también a la librería de segunda mano de Harry Brightman, un homosexual culto que no es quien dice ser. Y allí se encuentra con Tom, su sobrino, el hijo de su amada hermana muerta. El joven había sido un universitario brillante. Y ahora, solitario, conduce un taxi y ayuda a Brightman a clasificar sus libros... Poco a poco, Nathan irá descubriendo que no ha venido a Brooklyn a morir, sino a vivir.

Comencemos. A mi modo de ver, la novela empieza fallando cuando el narrador es un hombre más bien anodino, no especialmente interesante, carismático ni ocurrente. Sin embargo, mi gran problema con esta novela es que no me la creo. No me creo algunos personajes y no me creo muchas de las cosas que hacen o les ocurren. No me creo ni a Harry ni a Rory/Aurora ni a Lucy. (En este sentido, me ha recordado a lo que ya me pasó con La verdad sobre el caso Harry Quebert.)

Harry, después de 'deleitarnos' con un despliegue de situaciones que no hay por dónde cogerlas, sale de la novela de un modo... Bueno, lo dejo en esos puntos suspensivos. En cuanto a Rory/Aurora, quizá es aún peor. Su historia, su vida, es cuando menos rocambolesca. Ojo a la que se lía -buena parte de la trama- por un "sólo" que ella le dice a alguien. ¿De verdad alguien en su situación hablaría en esos términos ambiguos? ¿De verdad una persona adulta y en supuestas plenas facultades mentales no es capaz de transmitir un mensaje claro en esa situación? No me lo creo. Lucy... en fin, es una niña de nueve años -suerte que nos lo dicen- que a veces se comporta como si tuviera trece.

Por lo demás, la trama va urdiendo pasajes unidos entre sí por casualidades un tanto casuales (ojo también al día en el que acaba la novela), digámoslo así. Cosa que, evidentemente, tampoco ayuda a dar verosimilitud al conjunto de la novela. Un conjunto que resulta más un (rocambolesco) folletín que otra cosa, algo que a mucha gente puede resultar notablemente interesante, atractivo y entretenido. A mí, en cambio, no me atrajo mucho, aunque debo reconocer que la novela me resultó ligeramente entretenida durante la mayor parte de la misma (algunos pasajes se me hicieron algo tediosos, como el de cierto personaje femenino contando cómo ha sido su vida los últimos años). Tampoco veo mucha profundidad a la novela, ya que para ese fin no vale con meter diálogos sobre filósofos. Pero insisto en que el problema de la novela es más que nada la verosimilitud. La vida no es lo que se desprende de esta novela.

Sigamos. No encontré mucho sentido a que un capítulo de la novela esté escrito a modo de obra de teatro. Tampoco entiendo por qué a la camarera se le da tanta bola para luego desaparecer. Es verdad que hay mucha gente importante en tu día a día que un día desaparece, pero no sé... Tampoco queda bien resuelto qué pasa entre Tom y la mujer de la que está enamorado. Esa parte de la trama también se pierde. Pero es que también sucede que a veces los personajes hacen una cosa que no tiene mucho sentido con lo que sabemos de ellos y, para colmo, no se argumenta. Tampoco me creí mucho que a Nathan le cuenten todo. Parece que la gente se va a confesar con él. Habría que llamarlo reverendo Nathan. Pero en serio, es un poco raro.

También debo señalar que la ambientación me ha parecido fallida (resulta especialmente sangrante dado que la novela que se llama Brooklyn follies). Quiero sentirme en Brooklyn mientras leo la novela, pero es difícil porque no hay demasiado de Brooklyn en ella. Se mencionan pocas calles o pocos edificios de Brooklyn, hay pocos elementos que nos hagan pensar que la novela se está desarrollando en Brooklyn. Cambiando alguna cosa nimia (como, evidentemente, los nombres de los protagonistas), la trama de la novela podría desarrollarse en Barcelona, Madrid, Berlín o Buenos Aires... Ya ni digamos en Boston, Los Ángeles o incluso Londres.

Por otra parte, hay un 'guiño' a El guardián entre el centeno y otro a De ratones y hombres. El primero tiene que ver con esa especie de sueño que tiene o tenía uno de los personajes con proteger a los niños, bastante similar al que tiene Holden Caulfield en la archiconocida novela de J.D. Salinger. El que concierne a la novela de Steinbeck, quizá aún más claro, es un sueño colectivo que tiene que ver con tener un lugar donde tener paz y felicidad (y puede que en ambos casos la cosa acabe similar... Lo dejo ahí).

¡Ah! No falta la típica —y bastante gratuita— escena sexual de sumisión femenina, muy parecida —por cierto— a la que escribiría años después Joël Dicker en La verdad sobre el caso Harry Quebert. No es que yo sea un puritano, pero, en cosas así, uno se da cuenta de qué sexo tiene quien escribe.

En cuanto a si está bien escrita la novela, decir que sí lo está. Sin más. No es la prosa de Steinbeck ni de Nabokov, pa' qué vamos a engañarnos.

En resumen, me ha parecido una novela que se deja leer y poco más. Si tuviera que ponerle una nota, sería un 5 o 5,5 sobre 10.