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martes, 7 de marzo de 2023

'Algún día este dolor te será útil' - Peter Cameron


En esta entrega voy a reseñar la novela Algún día este dolor te será útil, del escritor estadounidense Peter Cameron (Nueva Yersey, 1959). Aunque la novela se ambienta en 2003, se publicó originalmente en 2007 (creo que la edición española llegó en 2012).

SINOPSIS [la que ofrece Libros del Asteroide]:
James Sveck, el narrador de esta novela, es un adolescente inteligente y precoz, ha terminado el colegio y durante el verano trabaja en la galería de arte que su madre tiene en Manhattan y en la que casi nunca entra nadie. Pese a haber sido admitido en la prestigiosa Universidad de Brown no está seguro de querer ir, lo que de verdad le gustaría es comprarse una casa en el campo y pasarse el día leyendo, sin ser molestado, detesta relacionarse con gente de su edad, a la que evita y con la que piensa que no tiene nada en común. La narración de James nos ofrece una sarcástica y divertida mirada sobre su confusa vida, sobre cómo su desestructurada familia y su psiquiatra tratan en vano de ayudarle, o sobre cómo intenta, torpemente, aclararse y salir de su aislamiento. Considerada por la crítica estadounidense como una de las mejores novelas que se han publicado en los últimos años sobre Nueva York, Algún día este dolor te será útil es una aguda y emotiva novela sobre un joven capaz de cuestionarse a sí mismo, a su familia y al tiempo que le ha tocado vivir.

La verdad es que no pienso alargarme mucho porque no tengo mucho que decir. Dicho de otro modo: creo que la novela no da para más. Básicamente porque no deja de ser la típica novelilla estadounidense del siglo XXI.

Tiene bastante de (intento de) revisión de El guardián entre el centeno [en adelante, EGEEC], y creo que esto es más o menos evidente solo con leer la sinopsis (adolescente solitario, Nueva York) y con ver que el autor elige un extracto de esa novela como introducción a la suya. Blanco y en botella, vamos. En cualquier caso, quiero aclarar que no es que sea una copia actualizada de la famosísima obra de Salinger. Hay una especie de inspiración, pero considero que está varios escalones por debajo en cuanto a calidad literaria. Además, James Sveck no resulta una voz narrativa tan potente como la de Holden Caulfield (protagonista de EGEEC).

Muchas veces se dice que en EGEEC no sucede nada (algo matizable, pero bueno), pero me atrevería a decir que aquí aún menos. Quizá podríamos poner un incidente entre el protagonista y otro personaje como una especie de punto de inflexión, pero no es nada del otro mundo. Y poco más hay en la novela: anécdotas del pasado y la cotidianeidad de unos días de verano.

En cuanto a James Sveck, protagonista y narrador de la novela, pues creo que tiene y no tiene que ver con Holden Caulfied. Ambos son adolescentes solitarios de Nueva York, se siente perdidos y tienen cierta tendencia a la misantropía, pero considero que James está más cerca de ser un niño malcriado. Es como más resabiado e intransigente. Y, además, es menos brillante (sensibilidad e inteligencia) que Holden a la hora de analizar el mundo que lo rodea. Dicho sea de paso, supongo que esto se podría aplicar a los autores. Además, en el caso de James, creo que no está del todo bien trazado. Por ejemplo, hay veces que hace cosas y no hay un contexto que las justifique, como en el incidente al que he aludido antes. En un momento determinado dice que el vestido de una mujer está "pasado de moda", pero nada hace pensar que esté muy por la labor de saber lo que está o no de moda. En otro momento dice que su abuela y otra persona son las únicas personas que le gustan, pero más tarde solo cita a esa persona (quizá aquí se refería a gustar de un modo romántico-sexual, pero vamos).

Aunque esto no puedo meterlo en el saco de personaje mal trazado, quería comentar algo que dice James ya en los últimos capítulos. Piensa algo así como que puede haber una persona mirando a otra a través de una ventana y esta otra haciendo lo mismo a una tercera y así sucesivamente hasta dar la vuelta al mundo. Hombre, pues la verdad es que me parece un poco imposible, sobre todo porque hay océanos y mares separando continentes.

Como tantas otras novelas, está bien escrita pero sin más. Vamos, que la prosa es competente y resultona pero no brillante, aunque podemos entender que escribe un adolescente de 18 años (mayoría de edad en España, pero lo podemos considerar adolescente). De todos modos, para mí es peor la falta de profundidad, de reflexiones sesudas, exceptuando si acaso alguna pincelada puntual. No es un libro, al menos en mi caso, que te haga pensar mucho, valorar ciertas cosas del mundo de otra manera, etcétera. Eso sí, seguramente todo esto —y algo de acierto del autor— hace que la novela sea ágil y liviana de leer.

Por otra parte, ya que estamos, me hubiera gustado sentirme más en Nueva York al leer la novela. Pese a que se habla de los atentados de las Torres Gemelas, de alguna terminal/estación de trenes, etcétera, no he acabado de verme allí. Creo que es evidente que el autor podría haber trabajado mejor la ambientación, aunque supongo que no estaba interesado en ello.

Para ir acabando, y ya que he mencionado el personaje de la abuela y la novela EGEEC, quiero comentar algo. Hay cierto paralelismo entre la abuela de James y lo que significa para él y la hermana de Holden y lo que significa para este. Digamos que, de algún modo, son dos personajes que tienen el mismo papel cada una en su novela. Incluso podríamos incluir al hermano difunto de Holden en ese paralelismo con la abuela de James.

Por último, añadir que hay algún error en la adaptación editorial española, como situar una determinada población (Roseville) en Kansas y luego en Texas. En fin, nadie es perfecto, y yo mismo cometo errores en mis reseñas.

Con todo, le doy un 5 sobre 10. No considero que sea una mala novela, pero no tiene mucho de Literatura (permítanme la mayúscula inicial), al menos según mi concepción de dicha disciplina (originalidad, genialidad, capacidad subersiva, etcétera). Desde mi punto de vista, es una pena que nuestras editoriales sean tan proclives a importar novelas estadounidenses (especialmente) y tan poco a dar voz a escritores de aquí, como si en este país no hubiera talento.

jueves, 15 de septiembre de 2022

'El libro de los Baltimore' - Joël Dicker


[Ya llevaba más de cuatro meses sin actualizar esta cosa. No es que haya dejado de leer, es que la vida me ha llevado por otros derroteros. En fin, pasen y lean].

En esta ocasión voy a hablaros de El libro de los Baltimore, una novela publicada originalmente en 2015. El autor no es otro que el escritor suizo y francófono Joël Dicker, un escritor bastante joven —nació en 1985— que vende libros como quien inhala y exhala. De hecho, rompió moldes con un libro que ya reseñé por aquí: La verdad sobre el caso Harry Quebert [en adelante, LVSECHQ], publicado originalmente en 2012.

SINOPSIS:
«Si encontráis este libro, por favor, leedlo. Querría que alguien supiera la historia de los Goldman-de-Baltimore.»
Hasta que tuvo lugar el Drama existían dos ramas de la familia Goldman: los Goldman de Baltimore y los Goldman de Montclair. Los Montclair, de los que forma parte Marcus Goldman, autor de La verdad sobre el caso Harry Quebert, es una familia de clase media que vive en una pequeña casa en el estado de Nueva Jersey. Los Baltimore, prósperos y a los que la suerte siempre ha sonreído, habitan una lujosa mansión en un barrio de la alta sociedad de Baltimore.
Ocho años después del Drama, Marcus Goldman pone el pasado bajo la lupa en busca de la verdad sobre el ocaso de la familia. Entre los recuerdos de su juventud revive la fascinación que sintió desde niño por los Baltimore, que encarnaban la América patricia con sus vacaciones en Miami y en los Hamptons y sus colegios elitistas. Con el paso de los años la brillante pátina de los Baltimore se desvanece al tiempo que el Drama se va perfilando. Hasta el día en el que todo cambia para siempre.

A los que buscan titulares, podría darles uno: el libro me ha parecido una americanada escrita por un suizo.

Pero bueno, vamos a ponernos manos a la obra con el análisis. La novela empieza un poco de aquella manera, con un anzuelo que consiste en dejarnos caer la existencia del "Drama" que sufrió la familia Baltimore (los Goldman de Baltimore realmente). No sigue mejor porque aparece un perro muy caprichoso al que le gusta perderse para reunir viejas parejas (¡qué verosímil!). Seguimos sin remontar el vuelo, pues se nos presenta a una exnovia del protagonista bastante especial. No es que la chica sea una cantante más o menos conocida (rollo Vanesa Martín en España, por poner un ejemplo), ¡es que es la diva de divas del mundo mundial! Ya puestos, Dicker podría haber resucitado a Marilyn Monroe para hacer ese papel de exnovia. Luego nos introducimos en el mundo de "los Baltimore". Por si no teníamos suficiente con la diva de divas, los Baltimore (o Cursimore) son la familia más maravillosa del universo. Tienen trabajos envidiables, ganan mucho dinero, son muy listos, muy guapos y todo lo hacen bien. 

A partir de ahí, el libro me ha parecido lento y reiterativo, haciendo hincapié en los maravillosos que son los Goldman de Baltimore y dejándonos caer una, otra y otra vez lo bonito que sería poder ser uno de ellos. Esto lo hace el narrador, Marcus Goldman, hablándonos del tiempo que pasaba con ellos en su infancia y, luego, en su adolescencia. Poco a poco, según se van haciendo mayores esos niños, la novela se convierte en una especie de relectura de Las ventajas de ser un marginado. Pero bueno, esa parte de la novela, que es más o menos la troncal, está llena de paja. O sea, sobran páginas. No es que yo sea contrario a las novelas largas, pues Cualquier otro día (Dennis Lehane) o Al este del Edén (John Steinbeck) están entre mis novelas favoritas, pero no es plan de escribir una novela larga porque sí. 

Luego llega la parte que a mí me ha resultado más aburrida y pesada del libro, que es la que refleja los años universitarios de los muchachos. Me resultó que abundaba en cosas que ya había tocado cuando narraba la infancia y adolescencia, aportando poco a la historia. Este tramo del libro tiene un poco de versión contemporánea de Caín y Abel, o más bien de buena parte de la trama del ya citado Al este del Edén (quizá no por casualidad, Dicker menciona a dicho autor en esa parte de la novela). Por otra parte, en dicho tramo de la novela surgen dos personajes llamados Colleen y Luke. ¿Por qué los menciono? Porque me parece que su historia no hay por dónde cogerla. O sea, es artificial, cliché, pretenciosa (¡qué malo es el tío!) e inverosímil. A mí me recordó vagamente a El cartero siempre llama dos veces. Como tantas veces en el negro sobre blanco de este escritor, en un momento dado, hay un encuentro entre los dos bastante casual. Pero bueno, esa parte de la novela tiene alguna casualidad más. Por ejemplo, una ventana accesible desde la calle que está abierta por Dios sabe qué. O lo mismo con una bolsa que se rompe. Ese fragmento me recordó a los hechos que ocurren una habitación de hotel en LVSECHQ. Además, los personajes demuestran bastante ingenuidad en esa vertiente de la novela. 

Más tarde llega un pasaje que me ha recordado a la interesante película La última noche (originalmente, 25th hour), de Spike Lee, pero en el caso de esta novela sucede tras una condena por asesinato (se me hizo raro). Pero bueno, al menos la novela empieza a coger ritmo e interés y ya es fácil acabarla del tirón. Por desgracia, lo que surge de ahí es un poco más de lo mismo: una narrativa más o menos entretenida pero a base de clichés, como sacada de uno de esos thrillers de sobremesa que emiten en Antena 3, así como más comportamientos absurdos e ingenuos por parte de los personajes. Quizá, además, como demasiado atropellado. Es así como llegamos al tan cacareado "Drama", que es un poco lo que te esperas desde lejos pero que no quieres que suceda. ¿Por qué digo esto último? Porque es poco original, poco especial, incluso torpe. Las páginas que quedan después de esta revelación resultan un añadido entre poco y nada sustancial.

Uno de los problemas de la novela, al margen de todo lo ya comentado, es que tiene un narrador equivocado. ¿Por qué? Porque Marcus Goldman no puede saber ciertas cosas. Esto resulta evidente cuando nos habla de Luke o de los sucesos que desembocan en el "Drama". ¡No puede conocerlos! ¡No tiene forma alguna de hacerlo! ¿Es que nadie se ha dado cuenta de eso? ¿Hay que entender que hay cosas que suceden en la novela, sobre todo conversaciones, que son invención del propio Marcus? No sé, lógicamente, hubiese sido lo suyo emplear un narrador externo, el típico narrador omnisciente. Por otra parte, se ve poca conexión entre el Marcus Goldman de LVSECHQ y el que aparece en esta novela. De hecho, parece que Joël Dicker reescribe el personaje de su madre. Y dicho sea de paso, sigo pensando que a Marcus Goldman le falta carisma para ser narrador y llevar todo el peso de la novela sobre sus hombros. Pero, en fin, parece que lo rescató para la causa por el tirón de su otra novela (aun así, podría haber utilizado un narrador externo para contar la historia).

Otra cosa que no me ha gustado es que los personajes parecen ser meras piezas de ajedrez para Dicker. O sea, los mueve a su antojo y no se les ve vida propia, algo que yo percibo en las grandes novelas. En este sentido, recuerdo unas palabras de Camilo José Cela: "En La familia de Pascual Duarte, yo escribí un guion. Pero, antes de llegar al final del primer capítulo, pues resulta que el personaje ya se me había ido por otro lado". Aunque sus palabras continúan, creo que ese fragmento ya dice bastante.

Apuntar también que el asunto del nombre del estadio me ha parecido que sobraba un poco. No es muy verosímil y lo que se esconde tras ello resulta pobre y hasta ridículo. Dicker quiere crear suspense con el porqué del nombre, pero luego no hay prácticamente nada detrás. Por tanto, a mi entender, fracasa en ese aspecto de la novela.

Sí le reconozco a Dicker su buen manejo de los saltos temporales y el trabajo que hay detrás de ellos. Por desgracia, resulta tramposo que cambie de tiempo narrativo con la arbitrariedad con la que lo hace. Antes de revelarte algo, se va al presente o al pasado. Solo busca crear suspense, claro, pero hacerlo así es hacerlo de manera artificial. Por otra parte, es repetir la fórmula ya empleada en LVSECHQ. ¡Y que ha vuelto a repetir en El caso Alaska Sanders (publicado este mismo año)!

En cuanto a la capacidad narrativa general del autor, decir que me parece correcta pero no brillante. Es como si escribiera con el piloto automático, en vez de hacerlo con garra, poniendo todo su corazón y llevando sus neuronas al límite. Es mi percepción. Además, noto cierta inmadurez en él. No sé, la forma de contar algunas cosas, algunos caminos que siguen los personajes, etcétera, me hacen pensar en alguien que aún no ha superado mucho la adolescencia (adviertan que esta etapa de la vida tiene mucho peso en sus novelas). Pero bueno, aquí estoy haciendo un poco de psicoanalista y puedo equivocarme. Lo que tengo claro es que, por desgracia, no he observado una evolución en él si ponemos LVSECHQ como referencia.

Así pues, si valoré LVSECHQ con un 6 (sobre 10), en el caso de El libro de los Baltimore no puedo pasar del 5'5, siendo más bien un 5 pelado. A mi juicio, es peor novela, con un tufillo a refrito que tira para atrás (ya he citado algunas referencias) y con una falta de profundidad casi desconcertante (está bien que cite a Steinbeck, pero ya podría aprender algo de él).

Como tengo previsto leer El caso Alaska Sanders, por razones que no vienen al caso, veré si ahí sí hay una evolución. Pero antes de hablaros de ella, espero traeros la reseña de otra novela.

sábado, 26 de marzo de 2022

'Las ventajas de ser un marginado' - Stephen Chbosky

[Fíjense que he puesto cosas en negrita, como si esta crítica literaria fuera una de esa cosas de unir puntos mediante líneas para conseguir un dibujito]

En esta entrada voy a hablaros de una novela bastante conocida: Las ventajas de ser un marginado, del escritor estadounidense Stephen Chbosky. Aunque hay que decir que en Hispanoamérica se conoce como Las ventajas de ser invisible. En cualquier caso, la novela se publicó originalmente en 1999 bajo el título The Perks of Being a Wallflower.  Dicho sea de paso, me parece lamentable que la novela se publicara -y se siga publicando- con un título en España y con otro en Hispanoamérica. Por otra parte, el propia autor adaptó la novela como película, tanto escribiendo el guion como encargándose de la dirección. Eso sí, pasaron muchos años entre una cosa y otra, porque la película es de 2012 (aunque sigue ambientada a principios de los 90). También, por cierto, es bastante conocida.

SINOPSIS:
Charlie tiene 15 años y se ha quedado solo tras el suicidio de su mejor amigo. Vive con sus padres, su popular y guapa hermana y un hermano mayor que es una estrella del fútbol americano y que está a punto de comenzar la universidad. Su profesor de lengua está convencido de que Charlie posee una gran capacidad intelectual. Tras conocer a Sam y Patrick empieza a comprender lo que es ser un adolescente, y comienza un viaje hacia la madurez que le llevará a recorrer caminos nuevos e inesperados. Con ellos descubre nueva música, empieza a beber, fumar y coquetear con drogas, cambia de amigos… ¡Hasta que se convierte en un joven de verdad!

La novela, ambientada en el nordeste de los Estados Unidos y a principios de los 90, es de tipo epistolar. Quien escribe las cartas es Charlie, un adolescente de 15-16 años (cumple los 16 en plena novela). ¿A quién se las escribe? No se sabe muy bien, porque básicamente no se da información sobre ese sujeto. Es como alguien que pasaba por algún lado en un momento determinado... pero del que Charlie tiene su dirección. Bueno, pues vale. No sé, creo que hubiese sido más interesante plantear la novela de otra manera, quizá como un diario, aunque fuera como si le hablara a su tía Helen o ese amigo que se suicidó. Otra opción es que fueran textos dirigidos a su psiaquiatra. También se podría haber mantenido la idea de las cartas pero con un destinatario que realmente tuviera algún peso y un nexo real con Charlie. Esto incluso podría haber sido un golpe de efecto en la novela, al revelarse o saberse más del destinatario en un momento dado. Desde mi punto de vista, por tanto, creo que la puesta en escena es mejorable. Es como si Chbosky, en ese sentido, optara por un recurso soso y facilón.

Charlie se nos muestra en un principio como un adolescente marginado, utilizando la retórica del título (aunque en ningún momento se mencionan las ventajas de eso). Su mejor amigo se ha suicidado y él arranca su etapa como alumno de instituto. Está más solo que la (l)una, pese a que su hermana, ya en último año, también va a ese instituto. Sin embargo, Charlie no tarda en conocer a un alumno llamado Patrick y a la hermana (Pam) de este. Curiosamente, ambos son de último curso (en la película se dice que son hermanastros y que se llevan tres días), pero pronto se hacen amigos de Charlie. A ver, creo que esto es un poco irreal. Pensar que en un instituto haya amistades entre gente que se lleva más de un curso... Alguna habrá, claro, pero vamos... Un adolescente de 15 años y uno de 17, de alguna manera, están en dos mundos diferentes. Pero bueno, aceptaremos pulpo como animal de compañía.

El problema es que esto rompe un poco con el título. ¿Marginado? ¿Invisible? Pues no sé, en la mayor parte de la novela no lo parece mucho. Joder, si el tío es amigo de gente de último curso que parece pertenecer a lo más guay del instituto. Entiendo que el autor nos pueda hacer entender que los hermanos Patrick y Pam también son marginados, al ser quizá un poco suyos, pero tienen un grupo de amigos y les invitan (y organizan) a fiestas que parecen ser las mejores dentro del ámbito de ese instituto. No tiene sentido. Por otra parte, que se relacionen con Charlie es aún más raro cuando nuestro protagonista da muestras evidentes de tener poco desarrollo social e incluso de ser muy ingenuo y paradito para su edad. Hay momentos en los que no parece tener quince años, sino más bien diez. Ejemplos: no sabe qué es la masturbación, no sabe distinguir una violación cuando la ve y básicamente parece no saber qué son las drogas. ¡Con quince años! A ver, reconozco que las dos primeras cosas se justifican en parte con esa especie de giro final, pero remarco que solo en parte. Como comenta alguna otra persona, yo tenía la sensación de que Charlie, que generalmente es más bien entrañable, estaba dentro del espectro autista.

Por otra parte, me parece una novela un poco pija, snob. Que si fiesta en el casoplón de no sé quién con drogas de diseño a disposición del invitado, que si el padre juega a golf... No sé, no creo que la vida de un adolescente sea mucho como se cuenta en esta novela. Quizá sí la de los adolescentes de ciertos barrios residenciales de Estados Unidos, pero no creo que un adolescente de Ciutat Meridiana, por decir algo, pueda ver su vida muy reflejada en la de estos chicos. Es curioso que tampoco salgan negros, latinos o asiáticos en la novela (ni en la pelicula), más allá de quizá alguno de paso. 

Otra cosa curiosa es que en la novela haya todo esto: una paliza homófoba, una pelea física entre adolescentes (con el tema de la homosexualidad también de por medio), una violación, abusos sexuales varios, pederastia (hasta tres casos), una muerte en accidente de tráfico, un embarazo adolescente no deseado... El problema es que todo ello en una misma novela, que además es bastante corta, resulta pretencioso —buscando dar golpes emocionales al lector como en una telenevola— y artificial. Más si cabe porque Chbosky tampoco profundiza en ninguna de esas cosas.

En ningún caso me parece una novela compleja ni que haga pensar que el autor estuvo rebanándose los sesos durante un año para sacarla adelante. Carece básicamente de frases, y ya ni digamos párrafos, que llevan al lector a releer ya sea por dejarlo chocado o por sentir necesidad de profundizar en lo leído. Ni es Al Este del Edén ni es Lolita, ni nada parecido.

El giro final puede resultar sorprendente pero es el típico recurso efectista y facilón. Además, Chbosky no lo aborda con el cuidado necesario.

Con todo, me parece una novela entretenida, que se puede leer perfectamente en una tarde. Puede estar especialmente bien para adolescentes, incluso para aquellos sin mucho hábito de lectura, aunque hay que tener cuidado con las moralejas que se pueden sacar (lo divertidas que son las drogas o cosas así). Ahora, si uno busca profundidad, no creo que esta sea su novela. Por otra parte, aunque ya lo he comentado un poco, lo que a mí me ha sacado de la trama en algunos momentos es esa ingenuidad de Charlie y cierta sensación de artificialidad (no quiero desarrollar esto demasiado por no haces spoilers). 

En cuanto a si está bien escrita o no es difícil valorarlo porque Chbosky se pone en la piel de un adolescente que escribe cartas. Esto quiere decir que uno no sabe bien si está valorando la prosa del autor o la del protagonista. En general, es una novela que resulta fácil de leer, aunque creo que patina un poco en algunas construcciones. Pero ya digo, ¿esto se lo achacamos a Chbosky o a Charlie? Tipo listo este Chbosky...

El asunto de la canción "Heroes" de David Bowie ya ni lo comento.

Con todo, recordando el entretenimiento pero también la artificialidad y la poca profundidad, tal vez le pondría un 6 sobre 10. Supongo que hay que valorar más lo primero que lo otro, y de ahí mi nota, pese a que para mí las otras dos cosas también sean importantes. Lo que me parece un poco triste es que la gente valore claramente mejor esta novela que El guardián entre el centeno, que tiene una mejor prosa y una mayor profundidad. En fin, apúntenle otra victoria a la posmodernidad.

domingo, 20 de marzo de 2022

'El guardián entre el centeno' - J.D. Salinger

[Disculpad que no traiga reseñas con mucha regularidad, pero estoy bastante ocupado con otras cosas. Por esta razón, tampoco va a ser una reseña tan completa como me gustaría]

En esta entrada voy a hablar(os) de una de las novelas de culto por excelencia: El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. He leído que se publicó originalmente entre 1945 y 1946, por entregas, aunque en otros sitios se habla de que en esa época publicó algunos cuentos o relatos que contenían elementos de lo que luego sería la novela. Lo que está claro es que se publicó como libro en sí mismo en 1951 bajo el título The Catcher in the Rye. Debo decir que yo he leído esta novela en varias ocasiones. La primera vez, alrededor del 2005, lo abandoné bastante pronto puesto que no me sentía cómodo leyéndola, por decirlo de alguna manera. Supongo que es normal porque entonces tendría 11 o 12 años, 13 como mucho (en aquella época no solía leer), y creo que es lo suyo tener al menos 14-16 años para leer esta novela. La última vez que la he leído, con intención de escribir esta reseña, ha sido en estas últimas semanas.

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1945, la obra maestra de Salinger se convirtió inmediatamente en una obra de culto de toda una generación de lectores. La impresionante fuerza con que el adolescente protagonista se mira a sí mismo es de una brillantez sostenida como sólo muy pocos autores pueden lograr. Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, y a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

En esta novela, el adolescente Holden Caulfield, de dieciséis años, nos narra una parte pequeñísima de su vida. Tan pequeña que no se alarga más de 48 horas, yendo desde un sábado por la tarde hasta el siguiente lunes a mediodía. La trama arranca en Pencey, una escuela preparatoria de esas made in USA que queda cerca de Nueva York, si bien es precisamente en esta ciudad donde transcurre la mayor parte de la trama. Sin embargo, ya desde los hechos que transcurren en Pencey nos podemos hacer una idea bastante buena de Holden. Es un espíritu libre, un chaval un tanto inadaptado, que no cree mucho en los demás, y que además tiene facilidad para criticarlos y para censurarlos por sus conductas.  Tal vez se pueda decir que tiene más inteligencia y más sensibilidad que sus compañeros de Pencey. De algún modo, parece ver cosas que los otros no ven.

Lo cierto es que no pasa gran cosa a lo largo de la novela, cosa que ha hecho que mucha gente la critique por ello, diciendo que es aburrida, vacía y tal y cual. Pero es que, a diferencia de esos thrillers de usar y tirar, es un libro que requiere ir leyendo entre líneas (sucede mucho en las grandes novelas). Por otra parte, creo que a Salinger no le interesa que pase gran cosa porque él quiere hablarnos del mundo real. Si Holden fuera abducido por extraterrestres probablemente la cosa se pondría más interesante, pero nos apartaría de la crítica al mundo real (específicamente, el de la gente adulta). Porque la novela, en buena medida, me parece un retrato y una crítica a la sociedad adulta, colapsada de corrupción, perversión e hipocresía. Holden no es tonto y se da cuenta de que, con dicieséis años, está llegando a un mundo (el de los adultos) lleno de estos elementos. Es algo que creo que le aterra. Pese a coquetear con el mundo adulto (tabaco, alcohol, sexo), no parece que esté muy interesado en crecer. Es como si Holden, visto lo visto, creyera que en la adultez se halla su perdición. De hecho, me da la sensación de que durante la novela se da cuenta de que está condenado al fracaso. O sea, que él también está condenado a ser parte de ese mundo perverso de los adultos porque no hay forma de mantenerse ajeno a él. Esto impregna la novela de una especie de pesimismo existencial.

Una de las cosas que más llaman la atención es la diferente visión que tiene de los niños con respecto a los adolescente y adultos. Y de ahí vienen el título del libro (Holden lo explica). Para Holden, los niños son como seres de luz. Habla con cariño de ellos (por ejemplo, de sus hermanos pequeños, el difunto Allie y Phoebe). En cambio, no habla tan bien de los adolescentes ni de los adultos (incluyendo a sus padres o a su hermano mayor), a los que ve como seres corrompidos. Básicamente las únicas personas adultas que salen bien paradas son una madre y un par de monjas. Por otro lado, parece que Holden critica que los adolescentes se olvidan de esa inocencia infantil para juguetear con un mundo más perverso (el de los adultos), aunque ya digo que él mismo se siente un tanto atraído por ello. Pero claro, es probable que Holden se sienta sucio por eso mismo y la novela sea un poco una especie de confesión.

Yo no estoy de acuerdo con que sea una novela sobre un adolescente para lectores adolescentes, porque me parece que la novela va más allá de eso. Todo el mundo, independientemente de su edad, puede tener una época en la que sienta perdido y no alineado para con la sociedad. Imaginanse, por ejemplo, la de ancianos que se sentirán así (y más durante la pandemia). Seguramente, no digo que no, esto sea más probable a la edad de Holden, pero puede ocurrir a otras edades. Tal vez la idea de Salinger no fuera tanto hablar de la adolescencia, aunque la refleja muy bien, como en general de la sociedad y el hecho de no sentirse cómodo dentro de ella. Si escogió un protagonista adolescente tal vez fuera porque creyera que la gente se identificaría más con él o sería más indulgente con sus pensamientos y acciones. También puede ser que Salinger se sintiera especialmente perdido durante sus dieciséis años y por eso Holden, que huele a alter ego del propio Salinger, tenga esa edad.

Por otra parte, puedo ser crítico con algunos aspectos de la novela. Por ejemplo, al principio de la novela nos dice que nos va a contar "una cosa de locos" que le ocurrió. Esto puede interpretarse como un anzuelo un tanto efectista y puede llevar a que uno se pase la novela esperando algo que no se va a dar. Porque, como digo, a Holden, como a cualquiera, le pasan unas cuantas cosas a lo largo de esos tres días, pero diría que ninguna "cosa de locos" en sí misma. Por otra parte, también en los inicios de la novela, Holden acaba con la cara hecha un mapa. Sin embargo, vemos que las personas que se encuentra en las siguientes horas y al día siguiente no le preguntan por ello. Salinger podría decir que Holden obvía eso al contarnos la historia, pero a mí me parece una especie de error de continuidad.

En cuanto al estilo de la novela, Salinger imita un poco una narrativa de adolescente, pero no se puede decir que la novela esté mal escrita. Al contrario, pese a ser una prosa sencilla, sin mucho artificio, creo que es notable. Es evidente que Holden nos cuenta la historia repitiendo algunas frases, abusando de algunos conceptos, exagerando en diversas ocasiones, etcétera. En numerosas ocasiones, por ejemplo, asegura estar deprimido. Hay gente a la que este estilo le molesta mucho, pero uno tiene que entender que Holden es un adolescente y creo que Salinger consigue reflejar que es precisamente un adolescente quien nos habla.

En definitiva, me parece una gran novela. Me cuesta ponerle una nota porque es difícil compararla con otras. Pero bueno, creo que al menos se merece un 8 sobre 10, no pareciéndome descabellado un 9.