viernes, 10 de diciembre de 2021

'Brooklyn follies' - Paul Auster


En esta entrada voy a hablaros de la novela (The) Brooklyn follies, del escritor estadounidense Paul Auster (n. 1947), que se publicó originalmente en 2005. Curiosamente, el título original es The Brooklyn follies (traducido, sería algo así como Las locuras de Brooklyn). No sé a qué se debe la eliminación del artículo en la traducción española, aunque parece fácil pensar que en la editorial española creyeron que el título era más comercial sin él (no quiero pensar que lo hicieron por ahorrarse la tinta necesaria para la impresión de esas tres dichosas letras).

SINOPSIS:
Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de tres décadas de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde pasó su infancia. Hasta que enfermó era un vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro del desvarío humano. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre. Comienza a frecuentar el bar del barrio y está casi enamorado de la camarera. Y va también a la librería de segunda mano de Harry Brightman, un homosexual culto que no es quien dice ser. Y allí se encuentra con Tom, su sobrino, el hijo de su amada hermana muerta. El joven había sido un universitario brillante. Y ahora, solitario, conduce un taxi y ayuda a Brightman a clasificar sus libros... Poco a poco, Nathan irá descubriendo que no ha venido a Brooklyn a morir, sino a vivir.

Comencemos. A mi modo de ver, la novela empieza fallando cuando el narrador es un hombre más bien anodino, no especialmente interesante, carismático ni ocurrente. Sin embargo, mi gran problema con esta novela es que no me la creo. No me creo algunos personajes y no me creo muchas de las cosas que hacen o les ocurren. No me creo ni a Harry ni a Rory/Aurora ni a Lucy. (En este sentido, me ha recordado a lo que ya me pasó con La verdad sobre el caso Harry Quebert.)

Harry, después de 'deleitarnos' con un despliegue de situaciones que no hay por dónde cogerlas, sale de la novela de un modo... Bueno, lo dejo en esos puntos suspensivos. En cuanto a Rory/Aurora, quizá es aún peor. Su historia, su vida, es cuando menos rocambolesca. Ojo a la que se lía -buena parte de la trama- por un "sólo" que ella le dice a alguien. ¿De verdad alguien en su situación hablaría en esos términos ambiguos? ¿De verdad una persona adulta y en supuestas plenas facultades mentales no es capaz de transmitir un mensaje claro en esa situación? No me lo creo. Lucy... en fin, es una niña de nueve años -suerte que nos lo dicen- que a veces se comporta como si tuviera trece.

Por lo demás, la trama va urdiendo pasajes unidos entre sí por casualidades un tanto casuales (ojo también al día en el que acaba la novela), digámoslo así. Cosa que, evidentemente, tampoco ayuda a dar verosimilitud al conjunto de la novela. Un conjunto que resulta más un (rocambolesco) folletín que otra cosa, algo que a mucha gente puede resultar notablemente interesante, atractivo y entretenido. A mí, en cambio, no me atrajo mucho, aunque debo reconocer que la novela me resultó ligeramente entretenida durante la mayor parte de la misma (algunos pasajes se me hicieron algo tediosos, como el de cierto personaje femenino contando cómo ha sido su vida los últimos años). Tampoco veo mucha profundidad a la novela, ya que para ese fin no vale con meter diálogos sobre filósofos. Pero insisto en que el problema de la novela es más que nada la verosimilitud. La vida no es lo que se desprende de esta novela.

Sigamos. No encontré mucho sentido a que un capítulo de la novela esté escrito a modo de obra de teatro. Tampoco entiendo por qué a la camarera se le da tanta bola para luego desaparecer. Es verdad que hay mucha gente importante en tu día a día que un día desaparece, pero no sé... Tampoco queda bien resuelto qué pasa entre Tom y la mujer de la que está enamorado. Esa parte de la trama también se pierde. Pero es que también sucede que a veces los personajes hacen una cosa que no tiene mucho sentido con lo que sabemos de ellos y, para colmo, no se argumenta. Tampoco me creí mucho que a Nathan le cuenten todo. Parece que la gente se va a confesar con él. Habría que llamarlo reverendo Nathan. Pero en serio, es un poco raro.

También debo señalar que la ambientación me ha parecido fallida (resulta especialmente sangrante dado que la novela que se llama Brooklyn follies). Quiero sentirme en Brooklyn mientras leo la novela, pero es difícil porque no hay demasiado de Brooklyn en ella. Se mencionan pocas calles o pocos edificios de Brooklyn, hay pocos elementos que nos hagan pensar que la novela se está desarrollando en Brooklyn. Cambiando alguna cosa nimia (como, evidentemente, los nombres de los protagonistas), la trama de la novela podría desarrollarse en Barcelona, Madrid, Berlín o Buenos Aires... Ya ni digamos en Boston, Los Ángeles o incluso Londres.

Por otra parte, hay un 'guiño' a El guardián entre el centeno y otro a De ratones y hombres. El primero tiene que ver con esa especie de sueño que tiene o tenía uno de los personajes con proteger a los niños, bastante similar al que tiene Holden Caulfield en la archiconocida novela de J.D. Salinger. El que concierne a la novela de Steinbeck, quizá aún más claro, es un sueño colectivo que tiene que ver con tener un lugar donde tener paz y felicidad (y puede que en ambos casos la cosa acabe similar... Lo dejo ahí).

¡Ah! No falta la típica —y bastante gratuita— escena sexual de sumisión femenina, muy parecida —por cierto— a la que escribiría años después Joël Dicker en La verdad sobre el caso Harry Quebert. No es que yo sea un puritano, pero, en cosas así, uno se da cuenta de qué sexo tiene quien escribe.

En cuanto a si está bien escrita la novela, decir que sí lo está. Sin más. No es la prosa de Steinbeck ni de Nabokov, pa' qué vamos a engañarnos.

En resumen, me ha parecido una novela que se deja leer y poco más. Si tuviera que ponerle una nota, sería un 5 o 5,5 sobre 10.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

'El cartero siempre llama dos veces' - James M. Cain


En esta entrada voy a hablaros de El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1934), del escritor estadounidense James M. Cain (1892-1977). Es una novela que fue adaptada al cine tanto en 1946 como en 1981. 


SINOPSIS [Fuente: Lecturalia]: 

Frank Chambers, un trotamundos sin empleo, narra en primera persona la atracción que siente por Cora Papadakis, la esposa de un emigrante de origen griego propietario de una taberna en California, y cómo se vuelven amantes unidos por el ardor y la ambición. Pero no será tan fácil librarse del viejo marido. Y habrá que contar, además, con el inescrutable destino: ese cartero que siempre llama dos veces.


Nos encontramos con una novela que habitualmente se define como negra pero que a mí me parece más bien un drama romántico. No diré que podría pasar por una novela de Nicholas Sparks, pero digamos que tiene algunos elementos en común. También podría definirse como un thriller (un término que en las últimas décadas se usa para muchas cosas), aunque la acción es bastante reposada en la mayor parte de la novela. Entendiéndola como novela negra, podríamos encontrar ciertas similitudes con la obra de Raymond Chandler, coetáneo de James M. Cain. Pero bueno, qué más da, solo son etiquetas.

En cualquier caso, la novela se centra básicamente en Frank Chambers -una especie de antihéroe que, como se dice en la sinopsis, además ejerce de narrador de la historia- y de Cora Papadakis, un personaje femenino que, a mi juicio, roza la caricatura del típico personaje femenino de las novelas de la época (años treinta y cuarenta). A partir de aquí, la novela entra de lleno en un bucle casi infinito (evidentemente, la novela acaba) en plan yo, no-sé-qué; y esta, tal.

Uno de los problemas de la novela, a mi modo de ver, es que parece que los personajes no sepan lo que quieren, por qué lo quieren o cómo conseguir aquello que realmente quieren. Es difícil entenderlos. No sé si es que los personajes no están del todo bien construidos, si es que el autor quiere tener al lector un poco confundido... Pero vamos, no me convenció su comportamiento general a lo largo de la novela, quizá más propio de adolescentes que de personas adultas.

Más problemas: las casualidades y el fatalismo. Parece que la trama va hacia un punto no muy agradable y digamos que de difícil o imposible retorno, y la verdad es que es así. Creo que esas casualidades (como la aparición de un policía en cierto momento) tienen que ver con que el propio fatalismo de la novela pueda explotarse, pero me temo que ello hace que la historia no resulte lo suficientemente verosímil y, además, resulte fácil imaginarse que la cosa no va a acabar muy bien.

Por otro lado, creo que está bien escrita, pero sin grandes alardes. Además, en algunos capítulos he echado en falta más profundidad. El autor va bastante al grano (hay quien dice que parece más un guion de cine), lo que no me molesta, pero si uno va al grano tiene que asegurarse de que el grano es de gran calidad, y a mí me parece que no es así. En este sentido (y en algún otro, ojo) El cartero siempre llama dos veces se parece a De ratones y hombres, la novela anteriormente reseñada; sin embargo, Steinbeck, a mi juicio, tiene un grano mejor.

Pese a todo, creo que El cartero siempre llama dos veces es una buena novela, pero no llega más allá. Creo que le falta bastante para ser una obra maestra. Para mí, aunque sea difícil juzgarla tantas décadas después de ser escrita, viene a ser una novela de 6,5 sobre 10.

martes, 9 de noviembre de 2021

'De ratones y hombres' - John Steinbeck


En esta entrada voy a hablaros de la novela corta De ratones y hombres, del escritor estadounidense John Steinbeck (1902-1968), la cual fue publicada originalmente en 1937. En alguna edición, se la ha titulado como La fuerza bruta, algo un poco difícil de entender dado que el título original es Of mice and men. Es la tercera novela que leo de este autor (uno de mis preferidos), pues ya había leído Las uvas de la ira y Al este del Edén, ambas más extensas, ricas y ambiciosas que la que aquí nos ocupa. Comentar también que se ha adaptado cinematográficamente en dos ocasiones (1939 y 1992) y también para un telefilm (1981).



De ratones y hombres narra la historia de Lennie, un deficiente mental, y su compañero y ángel de la guarda George, dos braceros al borde de la indigencia.


[Nota: He cortado enseguida esta sinopsis porque, inexplicablemente, cuenta demasiado].

 

Lennie y George, George y Lennie. Todo gira alrededor de ellos en esta novela, especialmente en torno a Lennie. En el primer capítulo, Steinbeck, después de una bella descripción del lugar, nos los presenta a base de diálogos entre ambos, lo que resulta efectivo y magistral. Enseguida vemos cómo son y cómo es la relación que hay entre ellos, aunque los entresijos de fondo nunca son revelados. Hay quien ve o quiere ver una relación homosexual (no sé muy bien por qué), aunque a mí me parece más bien como si fueran hermanastros. En cualquier caso, me parecen dos personajes lo suficientemente potentes como para llevar ellos solos básicamente todo el peso de la novela.

De alguna manera, tal vez podríamos decir que el tercer personaje de la novela es la propia época, la de la Gran Depresión de los años 30 (como en Las uvas de la ira), ya que tiene un peso importante en la obra. Y es que el resto de los personajes tampoco tienen especial relevancia, a excepción si acaso del único personaje femenino que realmente aparece en la novela (se cita algún otro, como una tía de Lennie), pero este personaje a mí me parece también un poco accesorio.

Alguno dirá: "Bueno, Alberto, pero pasa algo importante con ese personaje femenino". Sí, cierto, hay un hecho trascendental que tiene como protagonista a esta mujer (lamentablemente, se hace spoiler en alguna sinopsis), pero es algo que podría protagonizar —más o menos— otro personaje de la novela sin que el resultado variara demasiado.

Por otra parte, debo decir que ese hecho me resulta un poco gratuito (y casi también lo que pasa después). Para mí, es uno de los problemas de la novela. Desde mi humilde punto de vista, creo que Steinbeck debería haber esperado más —y haberlo hecho de otra manera, claro— a llevar la novela por ese cauce. Tal vez el desenlace de la novela podría haberse producido en otro lugar y/o meses después, pero tengo claro que me resulta un tanto repentino. Quizá Steinbeck pensó que para entonces ya habría quemado a los personajes, yo qué sé. También podría haber argumentado -por decirlo de algún modo- la actitud de George en ese desenlace, porque cuesta un poco entender sus motivaciones. Se puede intuir bastante bien lo que pasa por su mente, pero no sé, no me parece suficiente. No creo que esté del todo bien tratado ni resuelto eso.

Aunque ya no hablemos del desenlace, otra opción para que la novela hubiese resultado más extensa y seguramente más rica y ambiciosa sería hacer lo contrario. Es decir, empezar la novela con lo ocurrido en el lugar de donde venían Lennie y George. Incluso Steinbeck podría habernos hablado de la infancia de los dos, tal vez haciéndonos entender mejor la relación entre ambos, que queda un poco como colgada del limbo.

Comentar también que no estoy de acuerdo con eso de que la novela rezume misoginia. He leído que si el personaje femenino es muy femme fatale, que si no sé qué. Hombre, a ver, es una mujer de la época y solo una mujer. Quiero decir: Steinbeck no nos habla de cinco mujeres cortadas por el mismo patrón, solo de una. Además, Steinbeck publicó Las uvas de la ira un par de años más tarde, una novela donde aparece un personaje femenino —la matriarca de la familia— que creo que difícilmente podría trazar un autor misógino.

También hay quien dice que la novela destila racismo. Claro que solo hay un personaje negro, pero ¿cuántos esperabas que hubiese en una novela sobre la Gran Depresión? Es que no trata sobre los campos de algodón del sur de Estados Unidos durante el siglo XIX. Quizá, yo qué sé, nos estemos olvidando que, nos guste o no y por decirlo de alguna manera, el Estados Unidos de los años 30 era un mundo de hombres blancos. Además, no sé, parece que hay gente que piensa que los negros representan el 50% de la población de Estados Unidos. En cualquier caso, no me parece que el personaje negro sea más mezquino, tonto o, de algún modo, desagradable que algunos de los personajes blancos. Es básicamente uno más, más allá de que evidentemente un negro no tenía los mismos derechos que un blanco, y eso es algo que Steinbeck nos deja caer. Incluso esto podría verse como una denuncia. Entonces, ¿dónde está el racismo?

Voy acabando ya, pero, como siempre, quiero hablaros un poco de la forma. Simplemente, comentar que la novela está muy bien escrita, con poca descripción —tanto de lugares o cosas como de personajes— y yendo bastante al grano, sobre todo a base de diálogos (como digo, una forma de acercarnos a los personajes). Así pues, la novela resulta fluida. Desde mi punto de vista, todo ello es un acierto por parte de Steinbeck.

Como valoración final, quiero dejar constancia de que me ha parecido una (muy) buena novela, aunque con algún pero (ya comentado anteriormente). No creo que podamos decir que esté al nivel de Las uvas de la ira o Al este del Edén, sobre todo porque ambas son como más ambiciosas (especialmente la última), pero se acerca. Eso sí, a mi juicio, esto hace poder hablar de obras maestras en el caso de las otros dos y no en el caso de la que aquí nos ocupa. Para mí, por darle una nota, sería un 8 sobre 10 (esto, lógicamente, podría cambiar algo si la valorara habiéndola leído hace un mes o haciéndolo dentro de dos, así como después de una segunda lectura).


jueves, 16 de septiembre de 2021

'Vestido de novia' - Pierre Lamaitre


En esta ocasión os traigo la novela Vestido de novia, escrita por el francés Pierre Lamaitre (París, 1951), un autor especialista en thrillers. Fue publicada originalmente en 2009 bajo el título Robe de marié.


SINOPSIS:
Sophie Duguet, la protagonista de esta novela, no entiende qué le sucede: pierde objetos, olvida situaciones y es detenida en un supermercado por pequeños robos que no recuerda haber cometido. Y los cadáveres comienzan a acumularse a su alrededor…

 

No quiero contar demasiado porque de un thriller no se puede revelar mucho, pero intentaré hacer un análisis un poco decente sin revelar gran cosa. En cualquier caso, ya os adelanto que ha sido una decepción, puesto que la mayoría de gente la tiene por una buena o muy buena novela y a mí no me ha convencido básicamente nada.

El inicio es interesante, prometedor. El autor —dándote información a medias, retorciéndola, mezclando recuerdos, etc.— hace que te sientas un poco perdido. Podría decirse que busca que te sientas un poco como la protagonista, aunque es evidente que es un tanto efectista. O dicho de otra manera: el autor emplea un truquito un poco barato. Pero en cualquier caso, funciona más o menos bien.

Pero, por otra parte, no dejas de pensar que hay algo más de lo que estás viendo, que, por decirlo de una manera coloquial, nada es lo que parece (aunque el autor, evidentemente, te lo oculte para no mostrarte todo el pastel). Resulta bastante evidente que hay algo detrás de lo que pasa a Sophie. Ahí empieza a desmoronarse la novela. Por otra parte, resulta un poco sorprendente que alguien tan ido, sea capaz de hacer tanto.

Luego la novela alterna tramos tediosos (en su mayoría), quizá por resultar redundantes o previsibles, y tramos interesantes. Hay poco giro de guion y mucho piloto automático. Quizá lo peor de todo es que los tramos interesantes de la novela vengan acompañados de agujeros en la trama y cosas inverosímiles (la segunda de las cuatro partes de la novela no hay por dónde cogerla, empezando por cómo se explica todo). Como en otros thrillers tan estupendos (nótese la ironía), pudiendo citar La chica del tren entre ellos, nadie se entera de nada, no hay cámaras en ningún lado y la policía resulta más incompetente que un colador sin agujeros.

Los personajes no me han atraído mucho, algo que evidentemente tampoco ayuda a que buena parte de la novela no resulte tediosa. Quizá se podría haber profundizado más en el pasado de ellos, así como en sus motivaciones (que ya de por sí son pobres), pero también es evidente que al autor no le interesa darnos ciertas informaciones, así que no lo hace. También se podría haber profundizado más en los secundarios, que resultan meras comparsas. Resumiendo, los personajes están algo desdibujados.

El desenlace no tiene nada de especial ni de brillantez, además de que recuerda a alguna otra novela (bueno, no solo el desenlace, para qué vamos a engañarnos), lo que tampoco ayuda a tenerla en gran valor.

En cuanto a la prosa del autor, no está mal, sin ser ninguna maravilla. A nivel estructural, creo que el autor no demuestra dominar demasiado los elementos de la trama.

Por todo esto y más, parece más una novela de un escritor novel que de uno realmente consagrado.

Mi nota sería un 4 sobre 10.


domingo, 22 de noviembre de 2020

'Factótum' - Charles Bukowski


En esta entrada os voy a hablar de la novela Factótum, de Charles Bukowski, una novela de bastante poca extensión (demasiado poca, a mi juicio) publicada originalmente en 1975. A mí me suena que ya la había leído hace tiempo (como Cartero, Mujeres y La senda del perdedor), aunque lo cierto es que la he (re)leído estas últimas semanas. También he visto –incluso dos veces– la película homónima, que a mí me gustó bastante, pese a que no es demasiado fiel a la novela (algunas escenas sí).


SINOPSIS (Fuente: quelibroleo.com):

En esta novela autobiográfica de sus años de juventud, el autor nos describe la vida de su alter ego Henry Chinaski saltando de un empleo a otro, todos sórdidos, duros, sin sentido, emborrachándose a muerte, con la obsesión de follar, intentando materializar su vida de escritor y nos ofrece una visión brutalmente divertida y melancólicamente horrorizada de la ética del trabajo, de cómo doblega el «alma» de los hombres. Se ha dicho que Bukowski con su prosa lacónica, escueta y contundente como un uppercut es el novelista atroz de la gran selva urbana, de los desheredados, las prostitutas, los borrachos, los desechos humanos del Sueño Americano a nivel del arroyo, y se le ha comparado con Henry Miller, Céline y Hemingway. La obra fue adaptada al cine por Bent Hamer con Matt Dillon como protagonista, la película no está basada totalmente en la novela Factótum sino que se nutre de la misma y de otros cuentos de Charles Bukowski para componer la historia.


El protagonista de la historia, como en otras obras de Bukoswki, es un hombre –en este caso, joven– llamado Henry Chinaski. Como hemos visto en la sinopsis, a Chinaski se le considera un alter ego del propio Bukowski. Es decir, debemos pensar que, más allá de algunos artificios y algunas licencias, Factotum es Bukowski hablándonos de su juventud.

Para ser más estrictos, básicamente nos encontramos con un informe de la vida laboral de Chinaski/Bukowski durante, ya digo, su juventud. El título ya nos da una pista de esto, pero realmente hay muchísimos trabajos, y muy variados. Es interesante adentrarse en esas empresas y en ese mundo laboral que, en general, resulta un tanto deprimente. Aparte de eso, nos encontramos con escenas sexuales, alcohólicas e incluso escatológicas descritas sin tapujos.

Sin embargo, no hay una gran trama o al menos no una compleja, así que no me parecería raro que alguien definiera esta novela como aburrida y/o vacía. Sin embargo, muchas de las escenas y muchos de los diálogos tienen un fondo interesante. Hay incluso brillantez en algunas escenas y sobre todo en algunos diálogos, como el que mantienen Chinaski y un compañero de trabajo en el coche de éste (bien retratado en la película homónima).

Tal vez a alguien le aburra tanto sobre Chinaski y quisiera adentrarse más en otros personajes, pero aquí no tenemos eso. Estamos ante una novela en primera persona básicamente volcada en explicar unas vivencias propias. En este sentido, tendría bastante que ver con El guardián entre el centeno, con la que además comparte país (Estados Unidos) y época (posguerra de la IIGM). Dicho sea de paso, ambos protagonistas se encuentran un tanto perdidos, desmoralizados, apartados en buena medida de la sociedad.

En cualquier caso, hay otro personaje con un peso notable en la novela: Jan. Chinaski, en buena parte de la novela, arrastra con ella una relación seguramente bastante basada en el sexo y en la huida de la soledad, aunque me parece más o menos evidente que hay amor entre ambos y algo de admiración mutua. Ambos sienten cierta animadversión para con la sociedad y se refugian en el alcohol. A mí me dio la sensación de que solo son felices estando juntos, de que se necesitan. 

Me parece una pena que Bukowski se olvide de ella, excepto para hacernos saber su destino 'final', en la última parte de la novela. Entonces la novela se convierte demasiado en ese informe de la vida laboral de Chinaski/Bukowski, hablándonos de tal y tal trabajo. Me hubiese gustado saber, a poder ser por medio de algunas escenas, qué lleva a Jan a dar ese cambio de rumbo a su vida. 

En cuanto a la prosa que emplea aquí Bukowski (padre del realismo sucio), decir que está en su línea habitual. Por decirlo de algún modo, ni es Nabokov ni Steinbeck, y tampoco pretende serlo. Su prosa es, a diferencia de los autores anteriormente mencionados, descarnada y alejada de artificios. Pero está bien, es lo suficientemente buena y además creo que casa bien con las vivencias que cuenta.

Como valoración final, decir que me ha gustado la novela, aunque ya digo que me hubiese gustado más extensión y que explicara más cosas de su vida y su entorno. Dicho de otro modo, me parece que abarca demasiado tiempo para volcarlo en tan pocas páginas. A mí me parece una novela de 7 sobre 10.

¡Gracias por la lectura!


domingo, 8 de noviembre de 2020

'La conjura de los necios' - John Kennedy Toole


En esta entrada voy a tratar La conjura de los necios, novela del escritor estadounidense John Kennedy Toole (1937-1969). Fue publicada originalmente, aunque de manera póstuma, en 1980.


SINOPSIS (extracto de quelibroleo.com):

Resulta imposible resumir la trama picaresca y siempre sorprendente de esta obra, ambientada en Nueva Orleans y sus bajos fondos. Su figura central es uno de los personajes más memorables de la literatura norteamericana: Ignatius Reilly –una mezcla de Oliver Hardy delirante, Don Quijote adiposo y Tomás de Aquino perverso, reunidos en una persona–, que vive a los 30 años con su estrafalaria madre, ocupado en escribir una extensa y demoledora denuncia contra nuestro siglo, tan carente de «teología y geometría» como de «decencia y buen gusto»; un alegato desquiciado contra una sociedad desquiciada. Por una inesperada necesidad de dinero, se ve «catapultado en la fiebre de la existencia contemporánea» embarcándose en empleos y empresas de lo más disparatado.


La historia que envuelve esta novela es bien conocida, si bien gracias al prólogo podemos profundizar en ella. En cualquiera caso, podríamos resumirla diciendo que John Kennedy Toole se suicidó a los treinta y un años, once años antes de que, gracias a los esfuerzos de su madre, se publicara la novela. Esto ocurrió en 1980. Un año más tarde ganó el Pulitzer. Hoy en día se considera una novela de culto.

Se trata de una novela un tanto extraña y delirante, repleta de situaciones forzadas o directamente absurdas. Tiene algo de cuento, de cuento para adultos (o como mínimo adolescentes). También, dicho sea de paso, de obra de teatro. Uno no sabe muy bien si lo que está leyendo es algo mediocre o quizá incluso penoso o, si por el contrario, está ante una genialidad. Algunos dicen que no tiene trama, pero no estoy de acuerdo. Hay multitud de situaciones y escenas que lógicamente conforman una historia. Simplemente, es una trama diferente a lo habitual, hecha casi a base de 'gags'. Otros definen la novela como comedia, y tiene bastante de ello, aunque a mí me cuesta aplicarle ese término. Enlazando con esto, hay quien dice que te ríes a carcajadas. No es mi caso, pese a que sí hubo unas cuantas cosas que me parecieron graciosas.

En cuanto a la forma, a la prosa que vierte el autor, hay que decir que poca mácula tiene. Es decir, la novela está muy bien escrita. Sin embargo, si nos vamos al contenido, a lo que cuenta, no puedo ser tan benevolente. ¿Por qué? Bueno, me parece que es una novela irregular, mezclando pasajes muy válidos -la mayoría- con pasajes mediocres, algo aburridos y tal vez prescindibles. Irremediablemente, esto afecta bastante al conjunto de la novela.

La obra gira en torno a un personaje llamado Ignatius J. Reilly, un hombre ya entrado en la treintena. Aún así, vive con su madre, con quien arrastra una relación de amor-odio bastante desarrollada. Ignatius es muy gordo, viste mal o al menos de forma un tanto curiosa y está bastante dotado para los eructos (menciona continuamente la válvula pilórica). También es excéntrico, inteligente y aparentemente culto (todo apunta a que lo es, pero no profundizamos tanto en él como para darlo por hecho). Seguramente también se le adapten bien los siguientes adjetivos: cínico, pedante, presuntuoso. A mí me parece un personaje carismático.

Sobre el resto de personajes no creo que merezca mucho ahondar, pues básicamente hacen su función en ese 'circo' conformado alrededor de Ignatius, y encima creo que algunos de ellos no están del todo bien trabajados. Si bien, señalar que destacan Irene, la ya mencionada madre, y Myrna Minkoff, una joven subversiva con la que Ignatius tuvo 'algo'. Pero no destacan tanto por su carisma como por las sendas -y relativamente similares- relaciones que arrastran con Ignatius. En cualquier caso, los personajes entran y salen para luego repetir ese proceso; o sea, como en una obra de teatro. Al final, los personajes coinciden tanto en tiempo y lugar que Nueva Orleans parece ser algo así como una comunidad de vecinos. Esto, claro, también resta calidad a la obra.

Me ha gustado, en cambio, la crítica social que destila continuamente. Tal vez sea sutil y liviana, pero es machacante. Las frases afiladas de Ignatius, las cartas de Myrna, el cometido del personaje policía, las palabras del personaje negro, la obsesión de uno de los personajes con el comunismo...

Sobre el desenlace de la novela, y sin entrar lógicamente en detalles, decir que me ha parecido que el autor 'cierra' la historia de forma no excesivamente brillante pero sí bastante decente y sólidamente. Podría resultar poca cosa, pero más que nada porque no es un final cerrado como el del típico best-seller parido aproximadamentre a partir del 2008. Tal vez John Kennedy Toole hubiese querido continuar la historia, narrar más andanzas de Ignatius, pero supongo que nunca lo sabremos. Por otra parte, también percibo en el desenlace ese regusto a cuento.  

Resumiendo: me parece una buena novela, no una obra maestra (aunque si la leo en años venideros mi percepción podría cambiar, claro). Si hubiese que ponerle una nota, esta sería un 7.

sábado, 17 de octubre de 2020

'La verdad sobre el caso Harry Quebert' - Joël Dicker

[Pese a que he leído muchas novelas en este tiempo, hacía siglos que no escribía una crítica. Tal vez ninguna novela me haya acabado de generar esas ganas, no lo sé, pero ya tocaba hacer una. Si veo que la respuesta es buena es probable que me anime a hacerlas con más asiduidad, así que petar el blog].

Bien, hoy vamos a hacerle la autopsia a una novela que lleva unos cuantos años leyéndose profusamente a lo largo y ancho del mapamundi. Hoy vamos a hablar de La verdad sobre el caso Harry Quebert, del escritor suizo y francófono Joël Dicker (Ginebra, 1985), publicada originalmente en 2012.

Sinopsis (de la editorial):
Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policiaca cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. Intentémoslo: Una novela de suspense a tres tiempos —1975, 1998 y 2008— acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor —Harry Quebert, autor de una aclamada novela— y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.

Como ya sabemos de qué va, empezaré diciendo que me ha parecido una buena novela, bastante bien trabajada, relativamente compleja, válida para el lector medio de novela policiaca y thrillers. Una de las cosas más llamativas es que hay un montón de giros argumentales, sobre todo en la parte final, y me atrevería a decir que la mayoría de ellos están bien construidos y son más o menos congruentes. La prosa, seguramente sin ser brillante, es consistente.

Sin embargo, está bastante lejos de ser una novela redonda. O dicho de otro modo: si escarbas, se le ven las costuras.

Para empezar, la historia entre Harry y Nola es bastante Lolita (aunque vaya por otros derroteros), demasiado, incluso con eso de “N-O-L-A”. Es cierto que puede ser un guiño, que al autor homenajee esa novela porque le haya marcado, así como también a Harry. Pero ya digo: me parece demasiado. En relación a esto, he leído a gente decir que el autor hace apología de la pedofilia (Nola tiene 15 años; Harry, 34...), pero yo también escribo ficción y los personajes son los personajes y yo soy yo. En cualquier caso, es opinable.

Algo que cansa un poco es el ir y venir de fechas, dando la sensación de que el autor quiere marearnos. Eso tiene bastante peso en el hecho de que buena parte de la novela resulte un punto tediosa. También sucede eso porque me temo que al libro le sobra paja. Vamos, que la novela seguramente se podría haber aligerado bastante —en cuanto a páginas— y el resultado global hubiese sido mejor.

Luego es que son bastantes cosas.

Primero: los personajes. Marcus, nuestro Marcus. Bueno, a ver, no está mal, pero tampoco es que sea un personaje demasiado carismático o magnético, aunque parece que el autor quiera hacernos creer que sí, con ese rollo de El Formidable y demás. Pero nada, que ni frío ni calor, ni fu ni fa. Hay una canción de José María Granados ("Nada más"), bien versionada por Los Secretos, que dice: “[...] no quiero que por mí sientas indiferencia, es vulgar...”. Pues eso. Siguiendo con otros personajes, tampoco se acaba de entender muy bien esa devoción de Nola por Harry, ni la de Jenny. ¿Tan apuesto es Harry? ¿Tan magnético es? No sé, en la novela no lo demuestra. Me pregunto si yo, un hombre heterosexual, también me hubiese enamorado de él en aquel lejano 1975.

Peor es el hecho de que algunos personajes sean demasiado extremos, caricaturescos, como la madre de Marcus (piensa que su hijo es homosexual y no para de dar la matraca con eso). Por no hablar de los padres de Jenny, quizá especialmente el padre (la madre tiene su parecido con la de Marcus, como si el autor se hubiese inspirado en su propia madre para dibujar esos personajes). Pero quizá el que se lleve la palma sea el indescriptible Luther. Nola también es un personaje un tanto forzado, pero bueno. Por otra parte, como un poco a la contra de varios de los personajes, el policía Gahalowood es demasiado típico, como de película made in USA hecha con piloto automático. También hay algún personaje que está como de atrezzo, como el tal Erne Pinkas (curiosamente olvidado en la parte final de la novela).

Tal vez peor que algunos personajes sean algunos hechos, que son ciertamente peliculeros, demasiado poco realistas y más bien hechos para poder sorprender al lector y sobre todo para liarlo, para llevarlo aquí y allá, para desorientarlo (vuelvo a usar este verbo). El cuadro, la felación (escena muy similar a la que escribió Paul Auster en Brooklyn follies), el mensaje en el espejo, el extraño viaje de Harry a Canadá en el momento 'oportuno', que cierto conductor conduzca demasiado rápido en otro momento 'oportuno' y haya un policía por allí con ganas de pararlo, etcétera, etcétera. Incluso el tema cartas, algo mollar en la novela, es raro y además tiene poco sentido, sobre todo cuando se descubre qué hay detrás (¿Harry y Nola nunca hablaban de lo que se escribían?). Eso sí, he aprendido que allá por 1975 no eras nadie en Estados Unidos si no tenías un Monte Carlo. Ojo al tema de la foto de cierto personaje con ese coche.

Pero la novela gira entorno a la desaparición-muerte de Nola. Ojo, en un bosque y además siendo perseguida por alguien. Nada típico, ¿verdad? ¿Como de película de Scary Movie? Nooo, para nada. No sé, hay una novela de Harlan Coben que se titula El bosque y va de asesinatos y desapariciones de adolescentes ocurridas décadas atrás en un bosque de EE.UU. Y hasta ahí puedo leer. También está Mystic River, del solvente Dennis Lehane (que en su última novela, por cierto, también se deleita con esto de las persecuciones en bosques), o incluso en la década anterior alguna de las geniales novelas de John Sandford (dejadme decir que llama la atención que tan gran novelista aquí en España sea tan poco conocido). Por no hablar de películas o series.

Hablando de películas, me ha molestado un poco el aire que, a mi juicio, imprime el autor a la novela en el sentido de buscar llevarla al cine. Que un europeo lleve a Estados Unidos una historia que, a grandes rasgos, bien podría suceder en Europa es cuando menos curioso (¿Joël Dicker espera que Clint Eastwood haga una adaptación cinematográfica?). En cualquier caso, de algún modo, es como si el señor Dicker estuviera escribiendo un guion y no una novela. Deja caer, por ejemplo, que se han vendido los derechos cinematográficos del libro de Marcus. Hablando de Marcus y de cosas que molestan, el susodicho lo sabe todo, incluso cosas que no puede saber porque ni estaba allí (ni siquiera había nacido en 1975) ni nadie pudo contárselo. Ejemplo claro es esa 'aparición' que se presenta a Nola en el bosque (algo también peliculero, por cierto). No sé, el autor debería haber apuntalado bien eso: si decides que todo nos lo cuenta Marcus, no puedes hacer de escritor omnipotente. Es un error de bulto.

En cuanto al final, y sin ahondar apenas en él, decir que me ha resultado poco brillante y apenas llamativo, sin de alguna manera justificar toda la extensión de la novela ni los numerosos giros (tampoco, claro, su aura de best-seller). Me ha dejado frío. Tal vez el autor ya estaba cansado de tanto rollo —un poco como yo como lector— y remató la historia como pudo.

Yo también voy a ir acabando. ¿Qué me queda? Las frases de Harry de cada inicio de capítulo. Ay, esas frases... A ver, son casi irrisorias, sobre todo cuando al final te enteras de que son 31 por un motivo un tanto curioso y rayando lo absurdo. Parece claro que el autor remató la faena una vez acabada la novela, sin tener eso pensado de inicio. “Me han salido 31 capítulos, así que son 31 frases, así que...”. Más gracioso es que Harry vaya ofreciendo a Marcus las frases como píldoras durante años y que incluso le regale una grabadora para que las inmortalice, como si fueran pepitas de oro o algo así. Falta un: “Marcus, ¡sin mis frases ultraprofundas y forjadestinos no serás nadie!”. Lo peor es que Marcus también lo creería. Bueno, y ya puestos, decir que la relación entre los dos es cuando menos llamativa.

¡Ah, se me olvidaban esos estertores de libro! Cuando Marcus, tras demostrar una vez más su devoción por Harry, dice que parte en busca del amor. Mierda, me debí perder el capítulo de First Dates en el que salió. En fin, bastante cómico.

En definitiva, es mejor que otros thrillers que igualmente se han hecho muy famosos en lo que va de siglo, como La chica del tren, pero es una pena que el autor —que creo que ha hecho un gran esfuerzo— no haya sabido crear una obra maestra teniendo a su disposición todos los elementos para ello. Recomendable, pero poco más. Como de 6.

[Me habré dejado cosas, pero yo ya me estaba aburriendo; no me quiero imaginar vosotros. Así pues, ya está bien por hoy. Gracias por la lectura y disculpad que por razones varias a este post le falta algo de acabado, en el sentido de que casi no he usado cursivas y demás cosillas de estas].