sábado, 26 de marzo de 2022

'Las ventajas de ser un marginado' - Stephen Chbosky

[Fíjense que he puesto cosas en negrita, como si esta crítica literaria fuera una de esa cosas de unir puntos mediante líneas para conseguir un dibujito]

En esta entrada voy a hablaros de una novela bastante conocida: Las ventajas de ser un marginado, del escritor estadounidense Stephen Chbosky. Aunque hay que decir que en Hispanoamérica se conoce como Las ventajas de ser invisible. En cualquier caso, la novela se publicó originalmente en 1999 bajo el título The Perks of Being a Wallflower.  Dicho sea de paso, me parece lamentable que la novela se publicara -y se siga publicando- con un título en España y con otro en Hispanoamérica. Por otra parte, el propia autor adaptó la novela como película, tanto escribiendo el guion como encargándose de la dirección. Eso sí, pasaron muchos años entre una cosa y otra, porque la película es de 2012 (aunque sigue ambientada a principios de los 90). También, por cierto, es bastante conocida.

SINOPSIS:
Charlie tiene 15 años y se ha quedado solo tras el suicidio de su mejor amigo. Vive con sus padres, su popular y guapa hermana y un hermano mayor que es una estrella del fútbol americano y que está a punto de comenzar la universidad. Su profesor de lengua está convencido de que Charlie posee una gran capacidad intelectual. Tras conocer a Sam y Patrick empieza a comprender lo que es ser un adolescente, y comienza un viaje hacia la madurez que le llevará a recorrer caminos nuevos e inesperados. Con ellos descubre nueva música, empieza a beber, fumar y coquetear con drogas, cambia de amigos… ¡Hasta que se convierte en un joven de verdad!

La novela, ambientada en el nordeste de los Estados Unidos y a principios de los 90, es de tipo epistolar. Quien escribe las cartas es Charlie, un adolescente de 15-16 años (cumple los 16 en plena novela). ¿A quién se las escribe? No se sabe muy bien, porque básicamente no se da información sobre ese sujeto. Es como alguien que pasaba por algún lado en un momento determinado... pero del que Charlie tiene su dirección. Bueno, pues vale. No sé, creo que hubiese sido más interesante plantear la novela de otra manera, quizá como un diario, aunque fuera como si le hablara a su tía Helen o ese amigo que se suicidó. Otra opción es que fueran textos dirigidos a su psiaquiatra. También se podría haber mantenido la idea de las cartas pero con un destinatario que realmente tuviera algún peso y un nexo real con Charlie. Esto incluso podría haber sido un golpe de efecto en la novela, al revelarse o saberse más del destinatario en un momento dado. Desde mi punto de vista, por tanto, creo que la puesta en escena es mejorable. Es como si Chbosky, en ese sentido, optara por un recurso soso y facilón.

Charlie se nos muestra en un principio como un adolescente marginado, utilizando la retórica del título (aunque en ningún momento se mencionan las ventajas de eso). Su mejor amigo se ha suicidado y él arranca su etapa como alumno de instituto. Está más solo que la (l)una, pese a que su hermana, ya en último año, también va a ese instituto. Sin embargo, Charlie no tarda en conocer a un alumno llamado Patrick y a la hermana (Pam) de este. Curiosamente, ambos son de último curso (en la película se dice que son hermanastros y que se llevan tres días), pero pronto se hacen amigos de Charlie. A ver, creo que esto es un poco irreal. Pensar que en un instituto haya amistades entre gente que se lleva más de un curso... Alguna habrá, claro, pero vamos... Un adolescente de 15 años y uno de 17, de alguna manera, están en dos mundos diferentes. Pero bueno, aceptaremos pulpo como animal de compañía.

El problema es que esto rompe un poco con el título. ¿Marginado? ¿Invisible? Pues no sé, en la mayor parte de la novela no lo parece mucho. Joder, si el tío es amigo de gente de último curso que parece pertenecer a lo más guay del instituto. Entiendo que el autor nos pueda hacer entender que los hermanos Patrick y Pam también son marginados, al ser quizá un poco suyos, pero tienen un grupo de amigos y les invitan (y organizan) a fiestas que parecen ser las mejores dentro del ámbito de ese instituto. No tiene sentido. Por otra parte, que se relacionen con Charlie es aún más raro cuando nuestro protagonista da muestras evidentes de tener poco desarrollo social e incluso de ser muy ingenuo y paradito para su edad. Hay momentos en los que no parece tener quince años, sino más bien diez. Ejemplos: no sabe qué es la masturbación, no sabe distinguir una violación cuando la ve y básicamente parece no saber qué son las drogas. ¡Con quince años! A ver, reconozco que las dos primeras cosas se justifican en parte con esa especie de giro final, pero remarco que solo en parte. Como comenta alguna otra persona, yo tenía la sensación de que Charlie, que generalmente es más bien entrañable, estaba dentro del espectro autista.

Por otra parte, me parece una novela un poco pija, snob. Que si fiesta en el casoplón de no sé quién con drogas de diseño a disposición del invitado, que si el padre juega a golf... No sé, no creo que la vida de un adolescente sea mucho como se cuenta en esta novela. Quizá sí la de los adolescentes de ciertos barrios residenciales de Estados Unidos, pero no creo que un adolescente de Ciutat Meridiana, por decir algo, pueda ver su vida muy reflejada en la de estos chicos. Es curioso que tampoco salgan negros, latinos o asiáticos en la novela (ni en la pelicula), más allá de quizá alguno de paso. 

Otra cosa curiosa es que en la novela haya todo esto: una paliza homófoba, una pelea física entre adolescentes (con el tema de la homosexualidad también de por medio), una violación, abusos sexuales varios, pederastia (hasta tres casos), una muerte en accidente de tráfico, un embarazo adolescente no deseado... El problema es que todo ello en una misma novela, que además es bastante corta, resulta pretencioso —buscando dar golpes emocionales al lector como en una telenevola— y artificial. Más si cabe porque Chbosky tampoco profundiza en ninguna de esas cosas.

En ningún caso me parece una novela compleja ni que haga pensar que el autor estuvo rebanándose los sesos durante un año para sacarla adelante. Carece básicamente de frases, y ya ni digamos párrafos, que llevan al lector a releer ya sea por dejarlo chocado o por sentir necesidad de profundizar en lo leído. Ni es Al Este del Edén ni es Lolita, ni nada parecido.

El giro final puede resultar sorprendente pero es el típico recurso efectista y facilón. Además, Chbosky no lo aborda con el cuidado necesario.

Con todo, me parece una novela entretenida, que se puede leer perfectamente en una tarde. Puede estar especialmente bien para adolescentes, incluso para aquellos sin mucho hábito de lectura, aunque hay que tener cuidado con las moralejas que se pueden sacar (lo divertidas que son las drogas o cosas así). Ahora, si uno busca profundidad, no creo que esta sea su novela. Por otra parte, aunque ya lo he comentado un poco, lo que a mí me ha sacado de la trama en algunos momentos es esa ingenuidad de Charlie y cierta sensación de artificialidad (no quiero desarrollar esto demasiado por no haces spoilers). 

En cuanto a si está bien escrita o no es difícil valorarlo porque Chbosky se pone en la piel de un adolescente que escribe cartas. Esto quiere decir que uno no sabe bien si está valorando la prosa del autor o la del protagonista. En general, es una novela que resulta fácil de leer, aunque creo que patina un poco en algunas construcciones. Pero ya digo, ¿esto se lo achacamos a Chbosky o a Charlie? Tipo listo este Chbosky...

El asunto de la canción "Heroes" de David Bowie ya ni lo comento.

Con todo, recordando el entretenimiento pero también la artificialidad y la poca profundidad, tal vez le pondría un 6 sobre 10. Supongo que hay que valorar más lo primero que lo otro, y de ahí mi nota, pese a que para mí las otras dos cosas también sean importantes. Lo que me parece un poco triste es que la gente valore claramente mejor esta novela que El guardián entre el centeno, que tiene una mejor prosa y una mayor profundidad. En fin, apúntenle otra victoria a la posmodernidad.

domingo, 20 de marzo de 2022

'El guardián entre el centeno' - J.D. Salinger

[Disculpad que no traiga reseñas con mucha regularidad, pero estoy bastante ocupado con otras cosas. Por esta razón, tampoco va a ser una reseña tan completa como me gustaría]

En esta entrada voy a hablar(os) de una de las novelas de culto por excelencia: El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. He leído que se publicó originalmente entre 1945 y 1946, por entregas, aunque en otros sitios se habla de que en esa época publicó algunos cuentos o relatos que contenían elementos de lo que luego sería la novela. Lo que está claro es que se publicó como libro en sí mismo en 1951 bajo el título The Catcher in the Rye. Debo decir que yo he leído esta novela en varias ocasiones. La primera vez, alrededor del 2005, lo abandoné bastante pronto puesto que no me sentía cómodo leyéndola, por decirlo de alguna manera. Supongo que es normal porque entonces tendría 11 o 12 años, 13 como mucho (en aquella época no solía leer), y creo que es lo suyo tener al menos 14-16 años para leer esta novela. La última vez que la he leído, con intención de escribir esta reseña, ha sido en estas últimas semanas.

SINOPSIS:
Publicada originalmente en 1945, la obra maestra de Salinger se convirtió inmediatamente en una obra de culto de toda una generación de lectores. La impresionante fuerza con que el adolescente protagonista se mira a sí mismo es de una brillantez sostenida como sólo muy pocos autores pueden lograr. Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, y a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

En esta novela, el adolescente Holden Caulfield, de dieciséis años, nos narra una parte pequeñísima de su vida. Tan pequeña que no se alarga más de 48 horas, yendo desde un sábado por la tarde hasta el siguiente lunes a mediodía. La trama arranca en Pencey, una escuela preparatoria de esas made in USA que queda cerca de Nueva York, si bien es precisamente en esta ciudad donde transcurre la mayor parte de la trama. Sin embargo, ya desde los hechos que transcurren en Pencey nos podemos hacer una idea bastante buena de Holden. Es un espíritu libre, un chaval un tanto inadaptado, que no cree mucho en los demás, y que además tiene facilidad para criticarlos y para censurarlos por sus conductas.  Tal vez se pueda decir que tiene más inteligencia y más sensibilidad que sus compañeros de Pencey. De algún modo, parece ver cosas que los otros no ven.

Lo cierto es que no pasa gran cosa a lo largo de la novela, cosa que ha hecho que mucha gente la critique por ello, diciendo que es aburrida, vacía y tal y cual. Pero es que, a diferencia de esos thrillers de usar y tirar, es un libro que requiere ir leyendo entre líneas (sucede mucho en las grandes novelas). Por otra parte, creo que a Salinger no le interesa que pase gran cosa porque él quiere hablarnos del mundo real. Si Holden fuera abducido por extraterrestres probablemente la cosa se pondría más interesante, pero nos apartaría de la crítica al mundo real (específicamente, el de la gente adulta). Porque la novela, en buena medida, me parece un retrato y una crítica a la sociedad adulta, colapsada de corrupción, perversión e hipocresía. Holden no es tonto y se da cuenta de que, con dicieséis años, está llegando a un mundo (el de los adultos) lleno de estos elementos. Es algo que creo que le aterra. Pese a coquetear con el mundo adulto (tabaco, alcohol, sexo), no parece que esté muy interesado en crecer. Es como si Holden, visto lo visto, creyera que en la adultez se halla su perdición. De hecho, me da la sensación de que durante la novela se da cuenta de que está condenado al fracaso. O sea, que él también está condenado a ser parte de ese mundo perverso de los adultos porque no hay forma de mantenerse ajeno a él. Esto impregna la novela de una especie de pesimismo existencial.

Una de las cosas que más llaman la atención es la diferente visión que tiene de los niños con respecto a los adolescente y adultos. Y de ahí vienen el título del libro (Holden lo explica). Para Holden, los niños son como seres de luz. Habla con cariño de ellos (por ejemplo, de sus hermanos pequeños, el difunto Allie y Phoebe). En cambio, no habla tan bien de los adolescentes ni de los adultos (incluyendo a sus padres o a su hermano mayor), a los que ve como seres corrompidos. Básicamente las únicas personas adultas que salen bien paradas son una madre y un par de monjas. Por otro lado, parece que Holden critica que los adolescentes se olvidan de esa inocencia infantil para juguetear con un mundo más perverso (el de los adultos), aunque ya digo que él mismo se siente un tanto atraído por ello. Pero claro, es probable que Holden se sienta sucio por eso mismo y la novela sea un poco una especie de confesión.

Yo no estoy de acuerdo con que sea una novela sobre un adolescente para lectores adolescentes, porque me parece que la novela va más allá de eso. Todo el mundo, independientemente de su edad, puede tener una época en la que sienta perdido y no alineado para con la sociedad. Imaginanse, por ejemplo, la de ancianos que se sentirán así (y más durante la pandemia). Seguramente, no digo que no, esto sea más probable a la edad de Holden, pero puede ocurrir a otras edades. Tal vez la idea de Salinger no fuera tanto hablar de la adolescencia, aunque la refleja muy bien, como en general de la sociedad y el hecho de no sentirse cómodo dentro de ella. Si escogió un protagonista adolescente tal vez fuera porque creyera que la gente se identificaría más con él o sería más indulgente con sus pensamientos y acciones. También puede ser que Salinger se sintiera especialmente perdido durante sus dieciséis años y por eso Holden, que huele a alter ego del propio Salinger, tenga esa edad.

Por otra parte, puedo ser crítico con algunos aspectos de la novela. Por ejemplo, al principio de la novela nos dice que nos va a contar "una cosa de locos" que le ocurrió. Esto puede interpretarse como un anzuelo un tanto efectista y puede llevar a que uno se pase la novela esperando algo que no se va a dar. Porque, como digo, a Holden, como a cualquiera, le pasan unas cuantas cosas a lo largo de esos tres días, pero diría que ninguna "cosa de locos" en sí misma. Por otra parte, también en los inicios de la novela, Holden acaba con la cara hecha un mapa. Sin embargo, vemos que las personas que se encuentra en las siguientes horas y al día siguiente no le preguntan por ello. Salinger podría decir que Holden obvía eso al contarnos la historia, pero a mí me parece una especie de error de continuidad.

En cuanto al estilo de la novela, Salinger imita un poco una narrativa de adolescente, pero no se puede decir que la novela esté mal escrita. Al contrario, pese a ser una prosa sencilla, sin mucho artificio, creo que es notable. Es evidente que Holden nos cuenta la historia repitiendo algunas frases, abusando de algunos conceptos, exagerando en diversas ocasiones, etcétera. En numerosas ocasiones, por ejemplo, asegura estar deprimido. Hay gente a la que este estilo le molesta mucho, pero uno tiene que entender que Holden es un adolescente y creo que Salinger consigue reflejar que es precisamente un adolescente quien nos habla.

En definitiva, me parece una gran novela. Me cuesta ponerle una nota porque es difícil compararla con otras. Pero bueno, creo que al menos se merece un 8 sobre 10, no pareciéndome descabellado un 9.

miércoles, 5 de enero de 2022

'Novela de ajedrez' - Stefan Zweig

[Feliz 2022 a todxs]

En esta entrada voy a hablaros de Novela de ajedrez, del escritor austriaco Stefan Zweig. Esta novela corta se publicó originalmente a principios de los años 40 —en plena IIGM— bajo el título Die Schachnovelle. No he podido recabar información certera de si se publicó antes o después de la muerte de Zweig (se suicidó el 22-2-1942). He encontrado las siguientes (des)informaciones: que se publicó en 1941 (en mi edición sale eso); que se escribió entre 1941 y 1942; que se escribió entre 1938 y 1941; que se publicó en 1943 (esto parece poco probable dado que en algún lugar se recogen varias ediciones de 1942). Por otra parte, parece ser que el próximo mes de febrero se va a estrenar en España una película alemana que se basa en esta novela y que no pienso ver. Y ya puestos, decir que ya se adaptó cinematográficamente en 1960 (un film igualmente alemán).


SINOPSIS (extraída de la edición que yo he leído):

Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores. Si Novela de ajedrez nos presenta el choque de dos naturalezas antagónicas, nos muestra también, y en buena medida, la capacidad de resistencia del ser humano sometido a una presión extraordinaria. Y todo ello con unas grandes dosis de intriga y maestría.


Esta crítica va a costar porque casi todo el mundo habla de esta novela como muy buena o directamente excelente...

Pero empecemos...

La novela se nos cuenta a través de uno de los hombres que van en el barco. Sin embargo, en ningún momento la novela gira alrededor de este, así que tampoco llegamos a saber gran cosa suya. Más que nada, por alguna cosa que dice o hace, vemos que es un hombre un poco desagradable por envidioso y vivir un poco desde los demás, queriendo quedar por encima de ellos. Parece que tenga cierto complejo de inferioridad. Ya digo que no hay mucho que rascar del personaje, pero...

Lo realidad es que, a las primeras de cambio, la trama se va en busca de otro de los viajeros: Mirko Czentovicz. Sabemos desde el principio que es campeón del mundo de ajedrez. Luego la trama se centra en su historia vital, bastante agradable de leer pero un poco pillada por los pelos. Resulta un poco sorprendente que de ahí y de esa persona (un incapaz intelectual, en buena medida) pueda salir tal talento para el ajedrez. Además, creo que se nos habla de él desde una perspectiva tendenciosa, como para hacernos pensar que es el malo de la novela. Esto es algo que puede estar bien en un cuento, pero en una novela... Cuando yo leo una novela quiero que me traten como a un adulto y ese detalle no me gustó.

En cuanto al otro personaje principal de la novela, el señor D., pasa lo contrario. Se nos presenta claramente como el bueno de la novela, recurriendo a que fue víctima de los nazis y tal y cual. Su historia, un poco repetitiva y tediosa para mi gusto, también está un poco pillada por los pelos. Entre otras cosas porque los nazis que se nos presentan en esta novela son un poco de broma. Dicho de otro modo: sucede un poco como en la película La vida es bella. Pero en fin, el resultado de estos dos personajes principales es de una trama maniqueísta. Por otra parte, ya es curioso que ambos personajes coincidan en el mismo barco...

En cuanto al desenlace de la novela, decir que me ha parecido correcto pero no maravilloso ni impactante. De hecho, resulta más o menos predecible.

No quiero hablar más del grueso de la trama, pero comentaré algunos detalles de la novela. Hablaré de otro de los personajes de la novela: un escocés llamado/apellidado McConnor. Entre otras cosas, se nos habla de él más o menos como un alcohólico y se nos dice que tiene un enfermizo amor propio. Es curioso que tanto el personaje serbio, de origen humilde y rural, como el escocés sean un tanto desagradables y de baja estofa; y , en cambio, el personaje vienés y burgués sea un hombre inteligente e intachable. ¿Adivinen qué era Zweig? Sí, vienés y burgués. Así pues, puede entenderse que de la novela se desprende un tufillo racista y/o clasista. Teniendo en cuenta que Zweig -de raíces judías- se exilió debido al ascenso de los nazis, se entiende que de haber algún tufillo sería más bien clasista.

Por otra parte, creo que para ser una novela de tal título y tal contenido -el ajedrez tiene un peso notable- no está muy conseguida la imagen y narrativa de dicho juego/deporte. Es decir, realmente no se acaban de describir jugadas. Todo te lo tienes que imaginar tú, restando credibilidad a lo que se narra. En este sentido, pasa como en la película El ilusionista, donde realmente no se entra en los trucos, en la magia. Pero es que incluso he leído un par de reseñas de jugadores de ajedrez -yo no tengo apenas idea- en las que dicen como que resulta irrisoria la imagen que se da del ajedrez en la novela. De todos modos, creo que el ajedrez y la trama en general es un poco una excusa para hablarnos de varias cosas de la vida: el daño que nos hacemos los unos a los otros, la rivalidad mal entendida e insana, los abismos de la mente, los vicios y las debilidades del ser humano, etcétera.

En cualquier caso, lo que no se puede negar es que Zweig emplea una prosa notable. Para mi gusto (y al menos en esta novela), no alcanza la maestría de autores como Steinbeck o incluso Lehane, pero escribe francamente bien.

Como curiosidad, decir que en mi edición se habla de un hombre como homo obscurissimus (sic). Evidentemente, es un taxón inventado que Zweig (o su narrador) usa como recurso para decirnos que es un hombre muy misterioso. Por curiosidad, he ido a buscar una edición en alemán y he visto que allí aparece como Homo obscurissimus (sic). Es decir, en la edición española se olvidan de que la hache de Homo debe ir con mayúscula y en la alemana se olvidan de poner el taxón en cursiva.

Con todo, considero que es una novela que está bien, sin más. Aunque muchísima gente no estará de acuerdo conmigo, no soy capaz de decir que esta novela sea una obra maestra ni que se acerque a tal etiqueta. Me resulta difícil ponerle una nota, puesto que la mayoría de gente le otorga notas muy altas. Yo sé que la apruebo, pero no puedo darle más de un 6 (sobre 10) justito.

sábado, 18 de diciembre de 2021

'La metamorfosis' - Franz Kafka

Hoy no os traigo ninguna broma, hoy os traigo La metamorfosis, la famosísima novela del escritor austrohúngaro/checoslovaco —o directamente checo— Franz Kafka (1883-1924). Esta novela corta se publicó originalmente en 1915 (he leído que fue escrita en 1912), en alemán, bajo el título Die Verwandlung. Según he leído (mis conocimientos de alemán son más que escasos), la traducción a este título original no sería tanto La metamorfosis, sino más bien La transformación (de hecho, a veces se ha editado con este título).

La novela comienza así (y sirve como breve sinopsis):
Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.

El planteamiento es notablemente interesante: un hombre se despierta convertido en un monstruoso y gigantesco insecto. El hombre sabemos que se llama Gregor Samsa —a veces traducido tontamente a Gregorio—, es comerciante de telas y vive con sus padres y su hermana (lectores, atentos a ella). Sin embargo, Kafka no nos releva a qué especie pertenece el insecto ni tampoco nos lo describe demasiado (parece evidente que no quiere que nos centremos en eso), aunque la información que nos da hace pensar fácilmente en un escarabajo. En cualquier caso, sabiendo que es un insecto, podemos afirmar que tiene seis patas (lo digo porque hay dibujos por ahí donde se reflejan bichos de más patas). Otra de las cosas interesantes es que Kafka no se detiene nunca en las causas de esta transformación, como haciéndonos entender que eso tampoco es importante. Por el contrario, Kafka se centra por completo en las consecuencias.

Una por una, vamos viendo las reacciones de la gente ante tal transformación, empezando por la del propio Gregor. A mi modo de ver, las primeras reacciones de los distintos personajes no son demasiado realistas, pues creo que no muestran excesivo miedo ni repulsión. No sé, cualquiera que se encontrara con un bicho gigantesco en una habitación saldría corriendo hasta el otro extremo de la ciudad. La única reacción que me pareció más o menos realista fue la del gerente de la empresa en la que trabaja Gregor, que sale corriendo (básicamente como haríamos todos al ver un insecto gigantesco). Por contra, la menos realista me pareció la de la última criada, que ve al gigantesco bicho y como si nada. Lógicamente, este punto hizo que mi percepción de la novela no fuera tan elevada como podría. 

Más allá de las primeras reacciones, a lo largo de la novela vamos viendo un poco la evolución de los padres y, especialmente la de Grete, la hermana. Es bastante evidente que la novela gira en buena medida sobre este personaje. Es la hermana la que se encarga de Gregor y la que tiene el papel más importante en su devenir. Dicho de otra manera, creo que Kafka nos quiere hacer entender que la vida de Gregor ha pasado a depender de las decisiones de Grete. Esto es muy interesante y básico en la novela. Los padres, en cambio, casi parecen meras comparsas. Incluso la reveladora escena final (atención a ella), con la propia Grete como protagonista, nos hace pensar que, de alguna manera, la novela gira más alrededor de la hermana de Gregor que del propio Gregor. De algún modo, podríamos llegar a decir que la metamorfosis —incluso en varios planos— realmente importante de la novela es la de la propia Grete. Interesante, ¿no?

Otra cosa que me ha sorprendido de la novela, y no para bien, es que los familiares de Gregor en ningún momento tratan de comunicarse con él, al menos no como si fuera un humano o, dentro de ese cuerpo de insecto, pudiera haberlo. No sé, si un familiar tuyo se convierte en insecto, que menos que tratar de comunicarte con él. Por ejemplo, le dirías: "Oye, si entiendes lo que digo, muévete hacia la izquierda". Tal vez sea algo demasiado racional para esta novela, pero me resultó chocante, frustrante y no entendible.

En cuanto al conjunto general de la obra, que es notablemente interesante, eché en falta un poco más de profundidad. Creo que hubiese sido una mejor novela si hubiera resultado más extensa y completa, ya que pasa de puntillas por algunos aspectos que yo creo que habría que explorar más. Relacionado con esto, y pese a la narración en tercera persona, creo que la trama se cuenta demasiado desde Gregor. Ya que empleas un narrador omnisciente, aprovéchalo para hacernos ver las cosas desde el punto de vista del resto de los personajes. Digo yo, no sé.

En lo que se refiere a significados de la novela, podemos entenderla de muchas formas. Podría tratarse de una crítica a esa deshumanización del hombre —de ahí que deje de tener aspecto humano— en un sistema capitalista, pues solo es útil si trabaja/produce (esto lo vemos incluso dentro de su familia). Evidentemente, también podemos entender la novela como una crítica a la facilidad que tiene la sociedad para repudiar y odiar lo diferente o desconocido. Otra lectura: una persona no se puede fiar de nadie, ni siquiera de su propia familia. Por supuesto, también podemos entenderla como una crítica a la hipocresía de la sociedad, sobre todo de la burguesía. Y/O a su frivolidad y falta de comprensión. Pero vamos, todo ello está bastante relacionado entre sí. Por otra parte, tampoco es que sean ideas originales ni revolucionarias.

Comentaría otros aspectos de la trama y otras teorías que se pueden desprender de ella, sobre todo del desenlace, pero no quiero reventar demasiado la novela a aquellos que no la hayan leído. En cualquier caso, buscando por internet, es fácil encontrar interesantes y notables análisis sobre la novela y su desenlace que incluyen numerosas ideas y teorías, algunas de las cuales —además de las citadas anteriormente— podría suscribir.

En cuanto a la prosa que emplea Kafka, me sorprendió su sobriedad. Esperaba algo más barroco e intrincado. Es cierto que se puede entender como una obra muy alegórica, pero la prosa en sí tiene poca floritura, lo que ni es bueno ni es malo. En todo caso, va a gustos. 

En definitiva, una buena novela que no puedo catalogar como obra maestra debido a cierta falta de dos cosas: verosimilitud (evidentemente, no lo digo por esa metamorfosis, ya que compro el planteamiento) y profundidad. Creo haberlo argumentado bastante, en todo caso. Así pues, aun con la dificultad de valorar una obra centenaria y atípica (probablemente haya pasado algo por alto), le daría un 7 sobre 10.

viernes, 10 de diciembre de 2021

'Brooklyn follies' - Paul Auster


En esta entrada voy a hablaros de la novela (The) Brooklyn follies, del escritor estadounidense Paul Auster (n. 1947), que se publicó originalmente en 2005. Curiosamente, el título original es The Brooklyn follies (traducido, sería algo así como Las locuras de Brooklyn). No sé a qué se debe la eliminación del artículo en la traducción española, aunque parece fácil pensar que en la editorial española creyeron que el título era más comercial sin él (no quiero pensar que lo hicieron por ahorrarse la tinta necesaria para la impresión de esas tres dichosas letras).

SINOPSIS:
Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de tres décadas de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde pasó su infancia. Hasta que enfermó era un vendedor de seguros; ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro del desvarío humano. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre. Comienza a frecuentar el bar del barrio y está casi enamorado de la camarera. Y va también a la librería de segunda mano de Harry Brightman, un homosexual culto que no es quien dice ser. Y allí se encuentra con Tom, su sobrino, el hijo de su amada hermana muerta. El joven había sido un universitario brillante. Y ahora, solitario, conduce un taxi y ayuda a Brightman a clasificar sus libros... Poco a poco, Nathan irá descubriendo que no ha venido a Brooklyn a morir, sino a vivir.

Comencemos. A mi modo de ver, la novela empieza fallando cuando el narrador es un hombre más bien anodino, no especialmente interesante, carismático ni ocurrente. Sin embargo, mi gran problema con esta novela es que no me la creo. No me creo algunos personajes y no me creo muchas de las cosas que hacen o les ocurren. No me creo ni a Harry ni a Rory/Aurora ni a Lucy. (En este sentido, me ha recordado a lo que ya me pasó con La verdad sobre el caso Harry Quebert.)

Harry, después de 'deleitarnos' con un despliegue de situaciones que no hay por dónde cogerlas, sale de la novela de un modo... Bueno, lo dejo en esos puntos suspensivos. En cuanto a Rory/Aurora, quizá es aún peor. Su historia, su vida, es cuando menos rocambolesca. Ojo a la que se lía -buena parte de la trama- por un "sólo" que ella le dice a alguien. ¿De verdad alguien en su situación hablaría en esos términos ambiguos? ¿De verdad una persona adulta y en supuestas plenas facultades mentales no es capaz de transmitir un mensaje claro en esa situación? No me lo creo. Lucy... en fin, es una niña de nueve años -suerte que nos lo dicen- que a veces se comporta como si tuviera trece.

Por lo demás, la trama va urdiendo pasajes unidos entre sí por casualidades un tanto casuales (ojo también al día en el que acaba la novela), digámoslo así. Cosa que, evidentemente, tampoco ayuda a dar verosimilitud al conjunto de la novela. Un conjunto que resulta más un (rocambolesco) folletín que otra cosa, algo que a mucha gente puede resultar notablemente interesante, atractivo y entretenido. A mí, en cambio, no me atrajo mucho, aunque debo reconocer que la novela me resultó ligeramente entretenida durante la mayor parte de la misma (algunos pasajes se me hicieron algo tediosos, como el de cierto personaje femenino contando cómo ha sido su vida los últimos años). Tampoco veo mucha profundidad a la novela, ya que para ese fin no vale con meter diálogos sobre filósofos. Pero insisto en que el problema de la novela es más que nada la verosimilitud. La vida no es lo que se desprende de esta novela.

Sigamos. No encontré mucho sentido a que un capítulo de la novela esté escrito a modo de obra de teatro. Tampoco entiendo por qué a la camarera se le da tanta bola para luego desaparecer. Es verdad que hay mucha gente importante en tu día a día que un día desaparece, pero no sé... Tampoco queda bien resuelto qué pasa entre Tom y la mujer de la que está enamorado. Esa parte de la trama también se pierde. Pero es que también sucede que a veces los personajes hacen una cosa que no tiene mucho sentido con lo que sabemos de ellos y, para colmo, no se argumenta. Tampoco me creí mucho que a Nathan le cuenten todo. Parece que la gente se va a confesar con él. Habría que llamarlo reverendo Nathan. Pero en serio, es un poco raro.

También debo señalar que la ambientación me ha parecido fallida (resulta especialmente sangrante dado que la novela que se llama Brooklyn follies). Quiero sentirme en Brooklyn mientras leo la novela, pero es difícil porque no hay demasiado de Brooklyn en ella. Se mencionan pocas calles o pocos edificios de Brooklyn, hay pocos elementos que nos hagan pensar que la novela se está desarrollando en Brooklyn. Cambiando alguna cosa nimia (como, evidentemente, los nombres de los protagonistas), la trama de la novela podría desarrollarse en Barcelona, Madrid, Berlín o Buenos Aires... Ya ni digamos en Boston, Los Ángeles o incluso Londres.

Por otra parte, hay un 'guiño' a El guardián entre el centeno y otro a De ratones y hombres. El primero tiene que ver con esa especie de sueño que tiene o tenía uno de los personajes con proteger a los niños, bastante similar al que tiene Holden Caulfield en la archiconocida novela de J.D. Salinger. El que concierne a la novela de Steinbeck, quizá aún más claro, es un sueño colectivo que tiene que ver con tener un lugar donde tener paz y felicidad (y puede que en ambos casos la cosa acabe similar... Lo dejo ahí).

¡Ah! No falta la típica —y bastante gratuita— escena sexual de sumisión femenina, muy parecida —por cierto— a la que escribiría años después Joël Dicker en La verdad sobre el caso Harry Quebert. No es que yo sea un puritano, pero, en cosas así, uno se da cuenta de qué sexo tiene quien escribe.

En cuanto a si está bien escrita la novela, decir que sí lo está. Sin más. No es la prosa de Steinbeck ni de Nabokov, pa' qué vamos a engañarnos.

En resumen, me ha parecido una novela que se deja leer y poco más. Si tuviera que ponerle una nota, sería un 5 o 5,5 sobre 10.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

'El cartero siempre llama dos veces' - James M. Cain


En esta entrada voy a hablaros de El cartero siempre llama dos veces (The Postman Always Rings Twice, 1934), del escritor estadounidense James M. Cain (1892-1977). Es una novela que fue adaptada al cine tanto en 1946 como en 1981. 


SINOPSIS [Fuente: Lecturalia]: 

Frank Chambers, un trotamundos sin empleo, narra en primera persona la atracción que siente por Cora Papadakis, la esposa de un emigrante de origen griego propietario de una taberna en California, y cómo se vuelven amantes unidos por el ardor y la ambición. Pero no será tan fácil librarse del viejo marido. Y habrá que contar, además, con el inescrutable destino: ese cartero que siempre llama dos veces.


Nos encontramos con una novela que habitualmente se define como negra pero que a mí me parece más bien un drama romántico. No diré que podría pasar por una novela de Nicholas Sparks, pero digamos que tiene algunos elementos en común. También podría definirse como un thriller (un término que en las últimas décadas se usa para muchas cosas), aunque la acción es bastante reposada en la mayor parte de la novela. Entendiéndola como novela negra, podríamos encontrar ciertas similitudes con la obra de Raymond Chandler, coetáneo de James M. Cain. Pero bueno, qué más da, solo son etiquetas.

En cualquier caso, la novela se centra básicamente en Frank Chambers -una especie de antihéroe que, como se dice en la sinopsis, además ejerce de narrador de la historia- y de Cora Papadakis, un personaje femenino que, a mi juicio, roza la caricatura del típico personaje femenino de las novelas de la época (años treinta y cuarenta). A partir de aquí, la novela entra de lleno en un bucle casi infinito (evidentemente, la novela acaba) en plan yo, no-sé-qué; y esta, tal.

Uno de los problemas de la novela, a mi modo de ver, es que parece que los personajes no sepan lo que quieren, por qué lo quieren o cómo conseguir aquello que realmente quieren. Es difícil entenderlos. No sé si es que los personajes no están del todo bien construidos, si es que el autor quiere tener al lector un poco confundido... Pero vamos, no me convenció su comportamiento general a lo largo de la novela, quizá más propio de adolescentes que de personas adultas.

Más problemas: las casualidades y el fatalismo. Parece que la trama va hacia un punto no muy agradable y digamos que de difícil o imposible retorno, y la verdad es que es así. Creo que esas casualidades (como la aparición de un policía en cierto momento) tienen que ver con que el propio fatalismo de la novela pueda explotarse, pero me temo que ello hace que la historia no resulte lo suficientemente verosímil y, además, resulte fácil imaginarse que la cosa no va a acabar muy bien.

Por otro lado, creo que está bien escrita, pero sin grandes alardes. Además, en algunos capítulos he echado en falta más profundidad. El autor va bastante al grano (hay quien dice que parece más un guion de cine), lo que no me molesta, pero si uno va al grano tiene que asegurarse de que el grano es de gran calidad, y a mí me parece que no es así. En este sentido (y en algún otro, ojo) El cartero siempre llama dos veces se parece a De ratones y hombres, la novela anteriormente reseñada; sin embargo, Steinbeck, a mi juicio, tiene un grano mejor.

Pese a todo, creo que El cartero siempre llama dos veces es una buena novela, pero no llega más allá. Creo que le falta bastante para ser una obra maestra. Para mí, aunque sea difícil juzgarla tantas décadas después de ser escrita, viene a ser una novela de 6,5 sobre 10.

martes, 9 de noviembre de 2021

'De ratones y hombres' - John Steinbeck


En esta entrada voy a hablaros de la novela corta De ratones y hombres, del escritor estadounidense John Steinbeck (1902-1968), la cual fue publicada originalmente en 1937. En alguna edición, se la ha titulado como La fuerza bruta, algo un poco difícil de entender dado que el título original es Of mice and men. Es la tercera novela que leo de este autor (uno de mis preferidos), pues ya había leído Las uvas de la ira y Al este del Edén, ambas más extensas, ricas y ambiciosas que la que aquí nos ocupa. Comentar también que se ha adaptado cinematográficamente en dos ocasiones (1939 y 1992) y también para un telefilm (1981).



De ratones y hombres narra la historia de Lennie, un deficiente mental, y su compañero y ángel de la guarda George, dos braceros al borde de la indigencia.


[Nota: He cortado enseguida esta sinopsis porque, inexplicablemente, cuenta demasiado].

 

Lennie y George, George y Lennie. Todo gira alrededor de ellos en esta novela, especialmente en torno a Lennie. En el primer capítulo, Steinbeck, después de una bella descripción del lugar, nos los presenta a base de diálogos entre ambos, lo que resulta efectivo y magistral. Enseguida vemos cómo son y cómo es la relación que hay entre ellos, aunque los entresijos de fondo nunca son revelados. Hay quien ve o quiere ver una relación homosexual (no sé muy bien por qué), aunque a mí me parece más bien como si fueran hermanastros. En cualquier caso, me parecen dos personajes lo suficientemente potentes como para llevar ellos solos básicamente todo el peso de la novela.

De alguna manera, tal vez podríamos decir que el tercer personaje de la novela es la propia época, la de la Gran Depresión de los años 30 (como en Las uvas de la ira), ya que tiene un peso importante en la obra. Y es que el resto de los personajes tampoco tienen especial relevancia, a excepción si acaso del único personaje femenino que realmente aparece en la novela (se cita algún otro, como una tía de Lennie), pero este personaje a mí me parece también un poco accesorio.

Alguno dirá: "Bueno, Alberto, pero pasa algo importante con ese personaje femenino". Sí, cierto, hay un hecho trascendental que tiene como protagonista a esta mujer (lamentablemente, se hace spoiler en alguna sinopsis), pero es algo que podría protagonizar más o menos otro personaje de la novela sin que el resultado variara demasiado.

Por otra parte, debo decir que ese hecho me resulta un poco gratuito (y casi también lo que pasa después). Para mí, es uno de los problemas de la novela. Desde mi humilde punto de vista, creo que Steinbeck debería haber esperado más y haberlo hecho de otra manera, claro a llevar la novela por ese cauce. Tal vez el desenlace de la novela podría haberse producido en otro lugar y/o meses después, pero tengo claro que me resulta un tanto repentino. Quizá Steinbeck pensó que para entonces ya habría quemado a los personajes, yo qué sé. También podría haber argumentado -por decirlo de algún modo- la actitud de George en ese desenlace, porque cuesta un poco entender sus motivaciones. Se puede intuir bastante bien lo que pasa por su mente, pero no sé, no me parece suficiente. No creo que esté del todo bien tratado ni resuelto eso.

Aunque ya no hablemos del desenlace, otra opción para que la novela hubiese resultado más extensa y seguramente más rica y ambiciosa sería hacer lo contrario. Es decir, empezar la novela con lo ocurrido en el lugar de donde venían Lennie y George. Incluso Steinbeck podría habernos hablado de la infancia de los dos, tal vez haciéndonos entender mejor la relación entre ambos, que queda un poco como colgada del limbo.

Comentar también que no estoy de acuerdo con eso de que la novela rezume misoginia. He leído que si el personaje femenino es muy femme fatale, que si no sé qué. Hombre, a ver, es una mujer de la época y solo una mujer. Quiero decir: Steinbeck no nos habla de cinco mujeres cortadas por el mismo patrón, solo de una. Además, Steinbeck publicó Las uvas de la ira un par de años más tarde, una novela donde aparece un personaje femenino la matriarca de la familia que creo que difícilmente podría trazar un autor misógino.

También hay quien dice que la novela destila racismo. Claro que solo hay un personaje negro, pero ¿cuántos esperabas que hubiese en una novela sobre la Gran Depresión? Es que no trata sobre los campos de algodón del sur de Estados Unidos durante el siglo XIX. Quizá, yo qué sé, nos estemos olvidando que, nos guste o no y por decirlo de alguna manera, el Estados Unidos de los años 30 era un mundo de hombres blancos. Además, no sé, parece que hay gente que piensa que los negros representan el 50% de la población de Estados Unidos. En cualquier caso, no me parece que el personaje negro sea más mezquino, tonto o, de algún modo, desagradable que algunos de los personajes blancos. Es básicamente uno más, más allá de que evidentemente un negro no tenía los mismos derechos que un blanco, y eso es algo que Steinbeck nos deja caer. Incluso esto podría verse como una denuncia. Entonces, ¿dónde está el racismo?

Voy acabando ya, pero, como siempre, quiero hablaros un poco de la forma. Simplemente, comentar que la novela está muy bien escrita, con poca descripción tanto de lugares o cosas como de personajes y yendo bastante al grano, sobre todo a base de diálogos (como digo, una forma de acercarnos a los personajes). Así pues, la novela resulta fluida. Desde mi punto de vista, todo ello es un acierto por parte de Steinbeck.

Como valoración final, quiero dejar constancia de que me ha parecido una (muy) buena novela, aunque con algún pero (ya comentado anteriormente). No creo que podamos decir que esté al nivel de Las uvas de la ira o Al este del Edén, sobre todo porque ambas son como más ambiciosas (especialmente la última), pero se acerca. Eso sí, a mi juicio, esto hace poder hablar de obras maestras en el caso de las otros dos y no en el caso de la que aquí nos ocupa. Para mí, por darle una nota, sería un 8 sobre 10 (esto, lógicamente, podría cambiar algo si la valorara habiéndola leído hace un mes o haciéndolo dentro de dos, así como después de una segunda lectura).